La Gobernanza del Agua

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Por: José Arteaga (Twitter: @jdjarteaga)

EUROCLIMA+ es un programa de la Unión Europea para la sostenibilidad ambiental en América Latina. El objetivo es reducir el impacto del cambio climático desarrollando estrategias en 18 países de la región. Como es lógico suponer, América Latina es un semillero de ideas con necesidad de inversión, por eso parte de la tarea es elegir las más convenientes, asesorarlas y crear acuerdos estratégicos. Pero allí está el problema. Resulta que uno de los inconvenientes más comunes es que no suele haber entendimiento entre el Estado y la sociedad, y entre esta y el mercado. O sea, no ha habido una gobernanza.

Pero no nos llamemos a equívocos. No hace falta una institución intermediaria, sino un mayor conocimiento de la situación para lograr acuerdos. Sucede con todo. En Latinoamérica cuando hay un paro, los líderes exigen la presencia inmediata de los gobernantes de turno. Eso es no conocer el funcionamiento de las cosas. Pero los gobiernos burocratizan en exceso su trabajo social. Eso es no entender las prioridades de las cosas. Los dos lados fallan.

En el caso el medio ambiente, EUROCLIMA+ detectó que no existía en la región un sistema de gobernanza del agua con enfoque territorial. Por eso sus directivos se sorprendieron al ver una propuesta basada en ello. Se titula Gobernanza del Agua y el Territorio en la Región Hídrica del Valle de Atriz, y como podemos apreciar nació en Pasto (y en Tangua), fue liderada por Empopasto (más seis entidades, entre ellas la Universidad Mariana), y su propósito es restaurar y cuidar las cuencas para garantizar de forma sostenible, tanto el abastecimiento como la calidad del agua para todos los habitantes.

Cito textualmente lo que dice EUROCLIMA+: «Esta iniciativa es novedosa e innovadora, en tanto que propone la articulación de esfuerzos institucionales y sociales a través de la sinergia de los criterios hidrográficos, ecosistémicos y político administrativos para garantizar la seguridad hídrica territorial, reconociendo la necesidad de corresponsabilidad municipal y social en la conservación de los servicios ecosistémicos-hídricos compartidos».

El proyecto es uno de los siete elegidos este año para trabajar por el ambiente. Es el único de Colombia, pues los demás son de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Perú y Uruguay. Pasto y Tangua recibirán millón y medio de euros para desarrollarlo, además de los aportes que hagan sus aliados estratégicos como Expertise France, e inversiones que se llevarán en un plazo de tres años.

¿En qué consiste exactamente? En manejar mejor lo que tenemos. Educar sobre el valor del agua parece sencillo, pero no lo es. En 2016 el Instituto Nacional de Salud realizó un estudio sobre la calidad del agua en Colombia. El resultado fue desalentador y preocupante: el agua que bebemos es malísima para la salud en una inmensa porción de Nariño. Pasto era una de las ciudades capitales con más índices de riesgos sanitarios en su agua, sólo superada por Mocoa, Ibagué y Manizales.

Desde entonces se pensó en esto, pero no es fácil encontrar apoyos, y ahora parece que se han conseguido. Pero claro, primero habrá que crear todo un proceso de sensibilización sobre su importancia, comenzando, como no, con las familias. Habrá que creer en que se consiga, aunque el pasado es desalentador a pesar de las acciones realizadas estos años: apertura de la Planta de Tratamiento de Agua Potable Guadalupe, optimización de la Planta del Centenario, red de alcantarillado en la calle 20, el Plan Maestro para el agua potable de la ciudad gracias al BID, y el programa Mínimo Vital Gratuito de Agua Potable.

Sin embargo, pensamos que esas son obras que no tienen importancia y seguimos desperdiciando agua y pensamos todo el tiempo en construir en lugar de arborizar. En esta columna se habló hace tiempo del plan de descontaminación del Río Pasto, el cual tendrá resultados plausibles dentro de 30 años. Y es que quizás por el hecho que la naturaleza necesita su tiempo de adaptación, no somos conscientes de la importancia del agua. Y lo que atañe a este tema lo vemos con desconfianza.

Las comunidades indígenas siempre tienen recelos con los acueductos, y los habitantes de la ciudad siempre piensan que una mejora en el servicio acaba con un incremento en el recibo. Y como esta forma de pensar lleva tanto tiempo, Estado y sociedad no se llevan bien y no se entienden. No hay una gobernanza.

El fin. El asunto es que el proyecto busca establecer un sistema territorial de gobernanza del agua en dos ciudades que comparten fuentes de agua. La meta es tener territorios sostenibles, recuperando zonas verdes, mejorando las cuencas siguiendo el ejemplo de Francia, que es el país que cooperará con todo esto a través de la Agencia Francesa de Desarrollo. Déjenme decirles que no hay ejemplo mejor.


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