Periodistas, entre traumas y angustias

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Periodistas, entre traumas y angustias. Muerte, violencia, guerra, terrorismo, desastres naturales, una pandemia: en algún momento de sus carreras, casi todos los periodistas informarán sobre un hecho traumático y lidiarán con consecuencias potencialmente angustiantes.

Muerte, violencia, guerra, terrorismo, desastres naturales, una pandemia: en algún momento de sus carreras, casi todos los periodistas informarán sobre un hecho traumático y lidiarán con consecuencias potencialmente angustiantes.

Por Cristiana Bedei. Periodista freelance. Vive en Italia. Especial para la Red Internacional de Periodistas.

«Ni siquiera es necesario estar físicamente presente», dice la Dra. Gail Kinman, profesora visitante de psicología de la salud ocupacional en la Universidad Birkbeck, Londres. Entrevistar a las personas sobre sus experiencias, ver imágenes horribles en la computadora o cubrir historias que golpean cerca de casa — tanto literal como metafóricamente —  puede ser suficiente para causar estragos emocionales.

Los periodistas son generalmente resilientes, pero no inmunes al trauma y la angustia que, según Kinman, pueden provocar dolores de cabeza, tensión muscular, fatiga, pensamientos intrusivos, problemas para dormir y pesadillas. Algunos pueden no cumplir con los plazos porque no pueden concentrarse, y sus habilidades para administrar el tiempo también pueden deteriorarse. Pueden experimentar ataques de pánico, ansiedad, depresión o abuso de sustancias.

Cualquiera que experimente problemas graves debe buscar ayuda profesional, que puede ser de difícil acceso. Algunos medios de comunicación importantes brindan servicios de salud mental, pero las redacciones de pocos recursos no lo hacen, y los freelancers se ven abandonados con frecuencia a sus redes y herramientas personales. Al mismo tiempo, las escuelas de periodismo rara vez ofrecen capacitación en periodismo de crisis.

[Escucha nuestro podcast sobre salud mental y periodismo: una conversación con Mar Cabra]

«Aquellos con más entrenamiento en coberturas de trauma y crisis en cursos universitarios muestras niveles más altos de alfabetización sobre trauma», observa Natalee Seely, profesora asistente de periodismo en Ball State University. «Una mayor alfabetización en trauma significa una fuerza laboral más saludable y un periodismo de calidad».

Seely ha explorado los efectos en la salud mental de informar sobre situaciones traumáticas. Ella anima a los programas de periodismo a abordar estrategias para entrevistar a víctimas de trauma, para reconocer el agotamiento emocional y cubrir un evento traumático.

«Los periodistas recién egresados de la universidad pueden no estar preparados para las realidades del trabajo y muchos son asignados para cubrir primero crímenes o información general», dice. «Oradores invitados, simulacros de eventos noticiosos y la lectura y el debate general sobre este tema pueden ayudar mucho a preparar a los estudiantes».

A medida que la industria comienza a enfrentar el costo de la salud mental como un riesgo ocupacional, las salas de redacción pueden desarrollar protocolos apropiados para proteger a sus trabajadores. A continuación, se incluyen algunas recomendaciones de expertos en psicología y periodismo para ayudar a sortear los efectos de una cobertura intensa.

No te presiones a «superarlo»

«Las reacciones emocionales a las experiencias angustiosas son normales y esperadas; de alguna manera, sería más problemático si las personas no reaccionaran así», dice Kinman.

Hace poco contribuyó a la guía publicada por la Sociedad Británica de Psicología, para quienes se llevan trabajo estresante a casa. Muchos periodistas pueden encontrar útil el consejo, especialmente durante esta pandemia.

«Necesitamos priorizar el cuidado personal y la autocompasión», dice. «Podemos tener expectativas de nosotros mismos excesivamente altas para ‘recomponernos’, ‘no emocionarnos’ y ‘superarlo'».

Calma tu cuerpo
Periodistas, entre traumas y angustias. Muerte, violencia, guerra, terrorismo, desastres naturales, una pandemia: en algún momento de sus carreras, casi todos los periodistas informarán sobre un hecho traumático y lidiarán con consecuencias potencialmente angustiantes.

Una respuesta de estrés de corta duración suele ser inofensiva e incluso podría ayudar a hacer el trabajo. Pero las reacciones más graves y de mayor duración pueden traer graves problemas de salud física y mental.

Es crucial tratar de que el cuerpo esté en un estado más relajado después de un evento intenso, dice la Dra. Elana Newman, profesora de psicología en la Universidad de Tulsa y directora de investigación del Centro Dart para el Periodismo y el Trauma. «Una de las primeras cosas a tener en cuenta es qué tan activado está el sistema de excitación, durante el evento y después», explica. «Me refiero a una respiración trabajosa, tu cuerpo en estado de alerta y sin poder calmarte».

Cualquier acción segura y reconfortante puede funcionar para salir del estado de alerta, ya sea practicando la atención plena, la respiración profunda, el ejercicio o incluso tomando un baño prolongado.

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Habla con alguien en quien confíes… cuando sientas ganas de hacerlo

A excepción de los casos de riesgo, nadie debe ser obligado a hablar más de lo necesario, especialmente dentro de las primeras 24 horas después de una experiencia angustiosa, según Newman. «A menudo, recibo llamadas de redacciones en las que me dicen: ‘Un periodista acaba de regresar de un evento terrible, ¿podrías hablar con él?’ y yo digo: ‘¿Ha podido lavar la ropa siquiera?'»

«Una de las cosas que sabemos sobre lo que hace que las personas sean más resilientes es dar o recibir apoyo», agrega. «Pero en las primeras horas, realmente debe percibirse como un apoyo y no como una presión». Hazle saber a la persona que con mucho gusto le escucharás.

El apoyo en el trabajo puede ser crucial, pero evalúa si te sientes cómodo compartiendo lo que sientes con tu equipo y tu medio, o si prefieres conexiones personales confiables o ayuda profesional fuera de la sala de redacción.

Considera un tiempo de recuperación

«La gente necesita tiempo de recuperación, la ciencia es muy clara respecto de eso», dice Newman.

Después de experimentar algo intenso, tu cuerpo y tu mente necesitan recuperarse. Construir una rutina saludable en torno a tus necesidades, en términos de comer, dormir, hacer ejercicio y socializar, es clave.

Todo el mundo ha tenido experiencias estresantes. «Haz un poco más de las cosas que te ayudaron a superarlas y un poco menos de las que no fueron tan buenas», sugiere Newman.

Practica actividades catárticas

En su investigación, Seely descubrió que las actividades catárticas como hacer ejercicio, escribir o incluso llorar son mecanismos de afrontamiento positivos y comunes entre los periodistas. «Ayudan a liberar las emociones y el estrés», dice.

Reprimir los sentimientos, como suelen hacer los periodistas en el trabajo, puede ser perjudicial a largo plazo. Participar en actividades catárticas permite reconocer y procesar esos sentimientos. «Estas actividades ayudan a los periodistas a ‘desahogarse’ de una manera saludable», dice Seely.

Permítete un poco de diversión

«Hacer algo divertido, no relacionado con el trabajo, es una forma de cuidar de uno mismo», explica Seely. «Esto es particularmente importante para aquellos que tienden a llevarse el trabajo a casa con ellos, o para quienes se sienten consumidos en su trabajo, lo que puede ser común para los periodistas que informan sobre una historia en profundidad o establecen relaciones con fuentes».

Disfrutar de las pequeñas cosas, como ver una comedia, cocinar o hacer un rompecabezas, ayuda a lograr el equilibrio y ofrece una forma saludable de descomprimir y escapar de los pensamientos negativos.

Elabora un plan antes, durante y después

Piensa en lo que puedes hacer antes, durante y después de un evento angustioso. Prepara varias estrategias desglosadas en términos del tiempo que le puedas dedicar, aconseja Newman. «Por ejemplo, a mí me encanta hacer kayak», dice, «pero es un compromiso de cinco a seis horas. ¿Qué es lo que puedo hacer en dos minutos? ¿Puedo dar un paseo? ¿Puedo apartar la mirada?»

Estas intervenciones pueden ser breves, como respirar o colorear, o tomar más tiempo, como hacer ejercicio o ver televisión.

Newman aconseja que te preguntes qué cosas puedes hacer que se adapten a las circunstancias y te mantengan a salvo.

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