Memorias de una Época Cultural en Nariño (Años Setenta)

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Por Graciela Sánchez Narváez -IDEAS CIRCULANTES-

Hay una distancia grande si volvemos nuestra mirada atrás. Los años setenta marcaron una época que hizo ruptura en el mundo en múltiples sentidos, tanto, que quienes los vivieron con la pasión que los caracterizó, no dudan en afirmar que lo que ocurrió de nuevo en este tiempo fue tan importante, que aún se mantiene hasta el momento. En nuestra opinión hay una gran verdad en esta afirmación, aunque nunca se pensó en la posibilidad del desarrollo actual de la tecnología, la llegada a nuestro país de medios como la televisión, ya auguraban un desarrollo asombroso.

Al departamento de Nariño, especialmente a los pueblos de este territorio, la televisión, que ya se había fundado en el tiempo del presidente Gustavo Rojas Pinilla o sea muchos años antes, llegó en un proceso mucho más lento que a otros lugares de nuestro país, sin embargo, abrió la mirada de los nariñenses hacia un mundo socio cultural, político y económico, mucho más amplio. De esta manera, los años setenta en que se consolidó este medio de comunicación visual, fue para nuestros pueblos, una época heredera de algunos cambios que ya se venían gestando en años anteriores, pero, lo que realmente es importante fue que, en los años setenta se hizo mucho más visible todo ese desarrollo, creando en ciertos sentidos, una gran brecha generacional, pues, temas como el aborto, la patilla anticonceptiva, el homosexualismo y la moda, que vestía a las mujeres con minifalda y botas y a los hombres con cabello largo, pantalones descaderados y de bota ancha, alarmó a la iglesia y a la sociedad conservadora y pacata de años anteriores.  

Por esta época, iniciábamos nuestros estudios en la Universidad de Nariño, La escasez de docentes licenciados, para trabajar en este centro de educación superior, atrajo una cantidad de profesionales de distintas partes del país, quienes llegaron con muchas expectativas. Extracurricularmente y un poco a escondidas, surgían alrededor de ellos y algunos estudiantes de semestres superiores, con invitaciones para formar parte de grupos políticos que obedecían a ideologías nacionales, como las de la juventud comunista (Juco) Juventud patriótica (Jupa) y el Moir.  La lucha armada fue una opción para algunos jóvenes nariñenses, En 1964 surgieron las (Farc), movimiento de origen campesino y un año más tarde, el ejército de (Eln) Ejército de Liberación Nacional. Los estudiantes que hacían la invitación, especialmente a quienes recién llegábamos, eran verdaderos líderes sociales, pues ya los conocían en el medio universitario, pero no solo eso, eran estudiosos de su ideología y excelentes oradores, pues, docentes y estudiantes, llenábamos el paraninfo de la universidad, atraídos por la fuerza de sus discursos y el pueblo de Pasto, acudía a la plaza de Nariño, para escuchar sus arengas y apoyar sus propuestas. Mencionaremos al más destacado: Heraldo Romero Sánchez  

En este marco político, se dinamiza la cultura de nuestro medio, de una manera nunca vista hasta el momento, pues, ocurrieron importantes movimientos, coherentes con lo que acontecía en el mundo. Aparecen los Beatles, los Rollins Stones, Elvis Presley, Frank Sinatra, Jhon Lenon,  con ritmos como el rok, el disco, la salsa, la lambada y las baladas. En Pasto se crearon Bandas y grupos musicales con estos ritmos.

En cuanto al cine, aunque debíamos esperar algunos meses después de los estrenos de cada película, al fin llegaba y se llenaban los teatros Gualcalá y Colombia. En esta época, surge en el país el cine independiente con temas de la cotidianidad, con contenidos considerados un “tabú” en los años anteriores, pues eran rechazados por la iglesia como el tema de las drogas y el homosexualismo. En Pasto, se crea el primer Cine Club, con el nombre de Cine Club Prisma dirigido por:  Ema Rodríguez, Jorge Idrobo y Javier Palacios. Este cine club, se constituyó en un riquísimo espacio de crítica cinematográfica, pues su atractivo era una revista que se entregaba a los asistentes donde se sintetizaba el contenido de la película y se realizaba algunos comentarios.   

Estos grupos y las tertulias culturales, donde se debatía la política, el arte y la literatura, cobraron tanta importancia en Nariño, que nos atrevemos a decir que, fue allí donde nacieron la cantidad de músicos, escritores, pintores, grupos de teatro, talleres de escritura, grupos de danzas y equipos deportivos que dinamizaron una historia de la cultura nariñense hasta el momento.

Se trataba de verdaderos grupos de estudio. Todos leíamos, escribíamos. y analizábamos a escritores nacionales y extranjeros. Unas obras las elegía el docente, pero otras, las escogimos personalmente por el deleite que nos causaban. El boom de la Literatura Latinoamérica, fue Gabriel García Márquez, gracias al éxito de su novela: Cien años de soledad. El realismo mágico, fue un estilo y una línea que, sin proponérselo, marcó a muchos escritores nariñenses jóvenes que lo eligieron para sus obras narrativas.

No existían Secretarías de Cultura, sino las Casa de la Cultura con un director o directora, pero, la vida cultural de nuestro medio era completamente interesante, transparente, libre, visible y productiva.

Muchas revistas, culturales y académicas surgieron en nuestro país. Nada mejor que recordar la tan mencionada: Viejo Topo, entre muchas otras, y los suplementos de periódicos nacionales. En nuestro departamento, nace también como suplemento del Diario del Sur bajo la dirección de Miguel Garzón Arteaga la revista Reto. Fue en ella donde publicamos nuestros primeros poemas y artículos.

Debido a la insuficiencia del espacio y lo mucho que debemos comentar sobre esta época, dedicaremos otro artículo para decir lo que se nos queda como deuda con nuestros amables lectores.   


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