Alternativa en bicicleta

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Por: José Arteaga (Twitter: @jdjarteaga)

Desde mucho tiempo atrás se sabe que la bicicleta es la mejor aliada contra la contaminación, y en estos tiempos de semi movilidad causada por la pandemia se refuerza más la teoría de su uso. La actividad en bicicleta ayuda a mantener la salud, no hace daño al ambiente, es una alternativa de transporte económica y disminuye los trancones. A eso se suma que con bicletas no hay aglomeraciones, por lo tanto hay menos contagio.

Aún está por verse como han cambiado las cifras de movilidad a causa de la covid 19, pero antes de la pandemia, el 38,3% de los pastusos realizaban sus viajes a pie. La bicicleta era un porcentaje mínimo del 61,7% restante, y eso que había empeño en fomentarla a través de Pasto Deporte y de los diferentes colectivos de emprendedores. Además de la lucha permanente de Fabio Arévalo y Ricardo Montezuma, dos personajes muy reconocidos internacionalmente por su conocimiento del tema.

Entre las muchas propuestas que han surgido está una reciente, Rutas Biciseguras, acompañamiento a los ciclistas en cuatro corredores de la ciudad: Torobajo, Mijitayo, salida al norte y salida al sur y a La Cocha. Cuatro rutas diurnas y dos nocturnas.

Parece una muy buena idea porque de esta manera se amplía el corredor vía habitualmente dado a la ciclovía (cinco kilómetros apenas en toda la ciudad), porque se reduce la lucha constante del ciclista contra la proliferación de automotores, porque dadas las circunstancias la asistencia sanitaria es fundamental, y porque ha crecido la inseguridad por el continuo robo de bicicletas.

Esto último es una lacra. Pequeñas mafias controlan los robos sistemáticos y lo que parecía un acto esporádico de delincuencia menor es hoy un delito extendido a todas las ciudades del mundo, desde Madrid hasta Bogotá. La capital colombiana ha visto incrementado este mal hasta en 30% desde que se desató la pandemia.

El problema particular de Bogotá es que muchos de esos robos se dan con violencia. Por eso según el portal Bogotá Cómo Vamos, «no sorprende, entonces, la drástica caída en la satisfacción de quienes utilizan la bicicleta como principal medio de transporte: pasó del 85% al 62%».

De frenar esto con vigilancia se trata la idea pastusa, mientras la persecución a los delincuentes continúa, y mientras se desarrollan sistemas para su control como el registro legal obligatorio con número de serie y foto. Al mismo tiempo ya proliferan los seguros familiares que incluyen este tipo de robos.

Pasto es una ciudad que necesita trabajar en tres líneas de acción paralelas: desarrollar sus vías de movilidad, educar a la ciudadanía sobre las ventajas de la bicicleta, y combatir el delito. El problema es que hasta ahora parecen tres acciones que van cada una por su lado.

Hay voluntades, me consta, pero poco eco, y la pandemia no ayuda, ni por recursos, ni por aplicación. Pero quizás sea el momento de concentrar esas líneas de acción y trazar un plan, ahora que los encuentros digitales y las videollamadas ayudan a tener reuniones de forma más recurrente. Rutas Biciseguras parece una buena forma de comenzar, aunque habrá que ver sus resultados… si la pandemia y sus futuros rebrotes lo permiten.


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