Del silencio del poeta al silencio respetuoso del público de San Pablo

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Acabo de leer que hoy, como cada 8 de octubre desde 1968, se celebra en Colombia el día del Teatro Latinoamericano. Aquel 8 de octubre se desarrolló por vez primera el Festival de Teatro de Manizales, con 52 años el más antiguo del continente. Basado en esta efeméride, quisiera traer desde el recuerdo a la actualidad una de las ocasiones en que el Teatro Municipal de San Pablo Nariño ha brillado a través de la cultura: la representación de la obra El silencio del poeta, por el actor nariñense José Arnovi Insuasti.

Crónica de Mauricio Bravo Cerón. "Acabo de leer que este jueves, como cada 8 de octubre desde 1968, se celebra en Colombia el día del Teatro Latinoamericano".

Por Mauricio Bravo Cerón

El viernes 16 de febrero de 2018 tuvo una noche sin precedentes para San Pablo Nariño: sus habitantes, interesados por el arte y la cultura, pudieron observar un novedoso homenaje a la vida y obra del poeta nariñense Aurelio Arturo Martínez, quien a pesar de su escasa obra fue en su momento merecedor del Premio Nacional de Poesía “Guillermo Valencia” y hoy sigue siendo recordado como uno de los mejores representantes de la poesía colombiana.

Empezando por su niñez, al lado de su señora madre y rodeado de sueños, siguiendo con su juventud, su paso por la radio, la consecución del ya mencionado premio y su muerte por un aneurisma, el actor oriundo de la ciudad de Pasto José Arnovi Insuasti hace una bella representación del vate nariñense, interactuando con pantallas donde aparecen reflejadas estampas de la vida del poeta así como el paisaje típico de Nariño y, cómo no, sus versos.

Insuasti se enamoró de la actuación y se ha formado y crecido en ella gracias al Grupo Teatro Estudio de la Universidad de Nariño. Fue ahí, cuenta, “donde empezó indagando sobre varias estéticas y sobre la historia teatral”. Alrededor del año 2000 comienza con el montaje de varias obras teatrales. Además, hay que añadir a su hoja de vida que acaba de terminar sus estudios como Licenciado en Teatro de la Universidad de Antioquia.

Este tipo de arte, que el actor Insuasti llama “una obra teatral unipersonal, donde hay interacción con personajes sobre pantallas”, se origina como un medio alternativo en el afán de llevar el arte, la cultura y puntualmente en este caso “acercar la memoria del poeta Aurelio Arturo a través de las nuevas tecnologías” a un público infantil, adolescente y juvenil, llamando su atención para que la exploren y mantengan su difusión.

“Que atroz espejo traes ante mí. Este anciano se duerme y yo… aun soñando con los ojos abiertos”, exclama el actor encarnando al poeta nacido, como el mayor de ocho hermanos, en el municipio de La Unión Nariño, el 22 de febrero de 1906 y fallecido en la ciudad de Bogotá, el 23 de noviembre de 1974, después de leer unos versos del poeta griego Constantin Cavafis. “Soñar despierto es un vicio muy perjudicial: muchos proyectos y una inacción… incalificable”.

Conversaciones con su nana, peticiones a su abuelo de que lo lleve a su finca El aguacate, donde ha nacido un caballo más negro que su nana, o con su madre (el hada de sus sueños, como le llama), sobre la muerte en general, y en particular la de su hermano Esteban, matizan el inicio de la obra, donde se observa a un poeta niño de pantalón corto, camisa de manga larga y sobre ésta un chaleco; jugando con un caballo.

A este episodio sigue el de la marcha a Pasto, a realizar sus estudios secundarios como interno del Liceo de los Jesuitas, el conocimiento de grandes autores de poesía a nivel mundial a través de los libros que le regalaba su abuelo y su anhelo de querer leerlos en su idioma original; el descubrimiento de lo que quería para su vida, contrastando con la inesperada muerte de su madre: Raquel Martínez Caycedo.

Sobre esta muerte, exclama el poeta: “No murió. En mi ausencia, bajo los negros tules de una noche de cuervos, la robaron dormida sus hermanas, las hadas de los cuentos azules”. Pero una cosa es leer sus versos en esta crónica y otra muy distinta escucharlos en la voz del actor Insuasti, acompañados de esa escenografía y ambientación musical logradas por los luminotécnicos Juan Carlos Díaz y Ferney Caicedo, del Grupo Poeta Teatro.

Una de las grandes ventajas que señaló Insuasti han tenido en la representación y ajustes de esta obra es que, a raíz de una beca nacional de creación teatral que se ganaron en el año 2012, tuvieron la fortuna de conocer a don Gilberto Arturo, el hijo mayor del admirable poeta nariñense, quien les ayudó de manera significativa con detalles poco conocidos de la vida de su padre y, a pesar de que ahora está radicado en la ciudad de Bogotá, continúa haciéndolo.

“Gracias a este aporte, y a la relación cercana que él tenía con su padre, enriqueció mucho la labor dramatúrgica de esta obra”. Y sobre todo, cabe destacar en palabras del actor, don Gilberto “es un inmenso agradecido con lo que hacemos como multiplicadores de la palabra poética de Aurelio Arturo”, con ese continuo homenaje brindado a la memoria de su padre.

Por un sueño que Aurelio Arturo tuvo con su madre, cuando ya había muerto, su día a día, que pensaba dedicar de lleno a la poesía, como sus más admirados personajes, da un vuelco y debe escoger un oficio a través del cual pueda hacer el bien a los demás. Es así como el poeta llega al mundo del derecho. Es así como se convierte en el fiel reflejo de que poesía y derecho sí pueden convivir en una vida, aunque suene redundante esta frase.

Siendo estudiante de derecho de la Universidad Externado en Bogotá, sucede la masacre de las bananeras, perpetrada, según cuenta la historia, por el entonces coronel Carlos Cortés Vargas, sobre este hecho histórico expresa el poeta: “¿Qué historia trae este nuevo día? ¿Estoy despierto? Sí. Si despertar de tan plácido sueño a tan cruel realidad de nuestro tiempo es mi destino, prefiero seguir dormido… No, no se puede dormir con esto”.

“Voces del Mundo” fue un programa radial que tuvo, en el que destacaba el trabajo poético y la vida de autores de la talla del gran Porfirio Barba Jacob o de León de Greiff. Consideraba una tarea vana e infructuosa tratar de definir la poesía; y cuando se le preguntaba si se consideraba un Piedracielista, respondía que debería ser así por la edad y por afinidades con ese grupo, pero, decía, la labor del poeta debe ser realizada en solitario

Han sido más de cincuenta las veces en que el Grupo Poeta Teatro ha representado “El silencio del poeta”, dirigida por Doris Villarreal, a lo largo y ancho del territorio nariñense; en el Valle del Cauca y en Antioquia. Sin embargo, cuenta Insuasti esa noche en el Teatro Municipal de San Pablo Nariño fue especial, por lo que manifestó un sincero agradecimiento al ICDT y a su director por haber hecho la gestión ante el Programa Cultura Convoca.

Una vez representada la obra, Insuasti señaló tres cosas acerca del público sampableño: la obediencia con que pusieron en vibración sus celulares para que una llamada inoportuna no interrumpiera su actuación; el respetuoso silencio y concentración que, durante los cincuenta minutos que duró la obra, le pusieron; y ese largo y estremecedor aplauso final que le brindaron. Aplauso que, mientras duró, dio la impresión de que el Teatro Municipal estuviera lleno, aunque, en realidad, no lo estaba.

Crónica de Mauricio Bravo Cerón. "Acabo de leer que este jueves, como cada 8 de octubre desde 1968, se celebra en Colombia el día del Teatro Latinoamericano".

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