COMPRANDO ABEJAS

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Por José Arteaga (Twitter: @jdjarteaga)

¿Porqué están desapareciendo las abejas? La FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo aduce a varios factores: los cambios en el uso de la tierra, las prácticas agrícolas intensivas, el uso de plaguicidas, las propias plagas agrícolas, el cambio climático, la urbanización agresiva que las saca de su hábitat y el desconocimiento general.

Ese desconocimiento hace que no lo veamos como un problema porque siempre vemos miel en el supermercado. Pero resulta que esa miel es ficticia. Tiene un 90% de edulcorantes artificiales, aunque ha inundado el comercio con sus bajos precios. Una parte de esas marcas se fabrica en Colombia y una gran cantidad llega desde China.

En fin, lo cierto es que en el mundo la tasa de mortalidad de la abejas ha aumentado en un 35% en los últimos diez años. Para nuestro país eso equivale a casi mil millones de abejas muertas. Por eso en Colombia se estima, que de seguir así, para el año 2035 se tendría que declarar una emergencia alimentaria por el declive de los productos polinizados por las abejas.

Tres cuartas partes de los cultivos del planeta dependen de la polinización. La abeja no es la única, pero si es la más importante porque resulta ideal en plantas de tomate, cacao,  aguacate, fresa, manzana o café. Y llegados a este punto, es evidente que en Colombia hay preocupación, aunque no conciencia.

El año pasado se presentó el proyecto de ley 103 para crear mecanismos en defensa de los polinizadores y desarrollo de la apicultura. Pasó el cuarto debate en el Senado, pero el concepto institucional ha quedado en el limbo y se encuentra archivado. Y como todo en Colombia es política, los unos les echan la culpa a los otros y todos los partidos se lavan las manos.

Es por todo esto que ha surgido una solución radical: importar abejas. Hay una empresa belga con laboratorios en Argentina que comercializa panales a razón de 200 dólares cada uno y que tienen una abeja reina y 60 abejorros. Según una estimación de la revista Dinero «se necesitan unas tres colmenas por hectárea… y su vida útil es de 6 a 8 semanas».

La revista Semana Sostenible dice, por su parte, que «en Colombia hay alrededor de 115.000 colmenas y que estas inversiones permitirían llegar a 150.000 este año». Sin embargo la pandemia ha cambiado los ritmos de trabajo en el campo y es posible que esa cifra no se alcance.

La gran pregunta es: ¿porqué no invertimos la ecuación y en lugar de importar abejas, las exportamos?

Se sabe que la Universidad Militar Nueva Granada está trabajando en ello, pero es un proceso que lleva tiempo, sobre todo por los ciclos de cosecha y análisis posterior, y por las licencias medioambientales.

Y se sabe de experiencias comunitarias como el de la Asociación Indígena Agroecológica Reviviendo el Verde de Nuestro Campo Puma-Maki, al que hacíamos referencia en una columna anterior. Su sede está en Guachucal y buscan rescatar enjambres silvestres y reforestar la zona con la crianza de abejas para mantener el cultivo de laurel, capulí y arrayán. Dice uno de sus miembros que así “le dejamos un legado de naturaleza a nuestros hijos y quedamos en paz con la tierra”. ¡Chapeau!


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