Francia Márquez: Una propuesta inédita

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Graciela Sánchez Narváez Ideas Circulantes

En los medios y en las redes sociales ha empezado a moverse el tema de las elecciones y ya se prefiguran los precandidatos para la presidencia del país en 2020.

Hay nombres obvios que se proyectan en ese escenario, que vienen de los procesos que políticos que vive el país, con muchos reconocimientos y simpatías y también con muchos rechazos. No es un secreto que el país está polarizado pese a los múltiples esfuerzos por generar ambientes de reconciliación.

Hay muchas incertidumbres y pocos optimismos frente a lo que será el país en los próximos años. No se ha superado el clima de la pasada coyuntura electoral, cuando las alterativas giraban fundamentalmente frente a la forma de dar o no continuidad al proceso de paz y generar la capacidad del pueblo colombiano de asumir los retos del futuro con madurez. Las posiciones eran, y siguen siendo, diametralmente opuestas e irreconciliables, de modo  que los enfoques que se planteaban en escenarios alternativos eran apabullados o absorbidos por el radicalismo.

Las propuestas que se han barajado hasta el momento reviven básicamente el mismo debate, con un ambiente de violencia creciente, en medio de una circunstancia inédita de salud pública por la Pandemia, que impide o dificulta asignar a las cosas la importancia que les correspondería en tiempos de normalidad.

Por eso es interesante oír una voz inesperada que irrumpe en el escenario de propuestas con todas las limitantes de capacidad mediática, sin el apoyo de los partidos más influyentes, sin músculo financiero y sin antecedentes de representatividad  o participación electoral o política. Francia Márquez se ha atrevido a proponer su nombre como precandidata presidencial, seguramente más como una herramienta de dialogo nacional que como una opción factible.

Pocas personas en el país han escuchado el nombre de Francia Márquez, muy pocos saben que en 2018, o sea hace muy poco tiempo, obtuvo el galardón denominado Goldman Environmental Prize o, más sencillamente Premio Goldman, que es considerado como el equivalente al Premio Nobel del Medio Ambiente o Premio Nobel Verde. Para muchos colombianos ha sido una sorpresa enterarnos de que tenemos una lideresa con ese reconocimiento internacional y nos hemos preguntado por qué no se ha divulgado suficientemente esa noticia.

Este Premio Goldman fue instituido en 1990 para destacar los problemas ambientales generando atención pública sobre ellos y como un reconocimiento a las personas que se destaquen por su trabajo en el mejoramiento del medio ambiente. Las nominaciones a este premio son enviadas por instituciones que en todo el mundo trabajan en temas de protección de los recursos ambientales, salud ambiental, biodiversidad, justicia ambiental, derechos de las poblaciones, etc.

Francia nació en Yolombó, una pequeña población del Cauca, Tiene 39 años. En octubre de 2019 la BBC de Londres la incluyó entre las 10 mujeres más influyentes del mundo. Ha recorrido el territorio nacional participando en múltiples eventos y en diversos escenarios, desde pequeños grupos y comités hasta organismos de alta significación, incluyendo su participación en el proceso de paz en La Habana. Igualmente, por invitación de organismos internacionales ha visitado diversos países en los que ha socializado las circunstancias del postconflicto en Colombia.

Su vida se resume en su participación en las luchas por el bienestar de su comunidad, la justicia social hacia sus gentes, la confrontación de proyectos que afectan el medio ambiente, incluyendo aquellos provenientes de títulos mineros otorgados a empresas internacionales en el marco del conflicto armado, tanto en el Cauca como en el resto del país.

Ahora, Francia piensa en que su trabajo y sus concepciones sobre lo que puede ser el futuro del país deben constituir un programa nacional, que se comprometa con el cuidado de la vida, con la lucha contra la violencia sistemática, con la lucha por la justicia y la igualdad y contra la discriminación, la pobreza, el racismo y el patriarcado. Que reconozca la necesidad de cuidar el territorio o “la casa grande”, como espacio de vida y convivencia.

Esta mujer pobre, negra, desplazada, venida de la provincia, sabe de qué país está hablando.  Dice que en muchos territorios de país no se puede soñar y es necesario empezar a soñar en serio. Por eso, la primera tarea es pasar la página de la violencia.


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