Estupidez artificial

Compartir en:

Por Daniel Olarte Mutiz.
Y LA NAVE VA

Ya quisiéramos que en la coyuntura actual de nuestra republiqueta, la INTELIGENCIA ARTIFICIAL se encargara de gobernarla para asegurar objetividad y transparencia, porque los cibercerebros a través de sus algoritmos y variables, sin son programados para no robar, seguro que lo harán y si son programados para de verdad administrar una nación, sin lugar a dudas superarán con creces la ineptitud de un cerdito que fue sacado de sopetón del sombrero del mago que anda hoy de capa caída.

Desde la detención del senador Uribe el panorama político está cambiando por muchos factores que comienzan a ser dignos de análisis por los sectores de opinión de nuestra republiqueta:  en primer lugar porque el Centro Democrático (que es una especie de Unión Temporal donde predomina el apetito personal de sus miembros ávidos de meterle diente al presupuesto y al erario en general) se está desmoronado.

En segundo lugar ese partido que comienza evidenciar sus estertores de agonía, vuelve a utilizar las mismas estrategias del pasado: eufemismos, diatribas de miedo, volver trizas todo, atajar al neo chavismo, etc, etc.

En tercer lugar la testarudez de actores armados de izquierda radical ( si es que tuvieron que ver en la masacre del fin de semana pasado en Samaniego) que con su actitud le están haciendo el juego a la extrema derecha de este país, para que pueda enarbolar sus banderas publicitarias de mercadeo del miedo y la desconfianza afianzada en la pandemia.

En cuarto lugar, las migraciones del manzanillismo, que con la capa caída de Uribe, comenzaron a bajarse del bus y a enfilar apuestas a un bus más conveniente que pueda brindarles comodidad a sus dividendos políticos locales, por eso comienzan a perfilarse todo tipo de alianzas para no perder los privilegios adquiridos con el gobierno Duque.

En quinto lugar, el realineamiento de la prensa fletada, que a través de sus insignes columnistas de bolsillo tratan de lavar la imagen de Uribe y enlodar y poner en entredicho la autonomía de la justicia, no solo desdibujando la división tripartita de poderes, sino vendiéndole a la gran masa manipulable un discurso que haga ver a los juristas como personajes amañados con la izquierda radical de este país.

A todo eso, hay que seguirle sumando el agite de los políticos hambrientos como César Gaviria, que con la pretensión de resucitar ese cadáver llamado partido liberal, se deslinda de ese Uribe mentiroso, Uribe mentiroso, Uribe mentiroso, (como lo llamara después de lamerle puestos para sus hijos), para pescar en río revuelto y mirar que obtiene para no naufragar de manera definitiva.

Ahora con la masacre de jóvenes durante el fin de semana pasado en varios lugares del país, siendo la más brutal en Samaniego Nariño, todo apunta a que fue el autodenominado ELN o los elenos, como son conocidos en la violentología o en los anales de la historiografía de la violencia en Colombia.

Sin embargo en este país donde la maldad no tiene límites, se fabrican masacres y atentados, precisamente para que la gran masa encuentre el chivo expiatorio perfecto. Con ello no justifico la demencial brutalidad de quien haya sido, porque los Elenos tienen su historial de estupidez y crueldad, y muchas veces han cometido actos atroces contra la inerme población civil. Tampoco se puede culpar al presentador de televisión aquel que sale a las seis de la tarde, que por lo tonto que es, lo pueden mantener al margen de un plan macabro como ese, que puede ser diseñado con fina filigrana.

Nos preguntamos entonces: ¿a quien puede favorecer una escalada de violencia? ¿a quién favorece ese plus de miedo que se le está generando al miedo inherente causado por la pandemia? ¿ a quién le puede favorecer ese recrudecimiento de la polarización?.

Cuando el apetito de poder y la mezquindad se mezclan, hay que recurrir a estrategias insospechadas para no perder la hegemonía en el poder y poco importan las víctimas colaterales de manera que ese ambiente de miedo recargado haga salir a votar emberracados de nuevo a los sujetos pasivos de los medios que comenzarán a bombardear con información en contra de los latentes fantasmas de la guerra y su estrategia de volver a esa etiqueta de la seguridad democrática (qué nombre le pondrán ahora) hará surgir un nuevo candidato del sombrero del ahora víctima de la injusticia, e inerme ciudadano que se encuentra purgando detención domiciliaria en su finquita de 1500 hectáreas.

El caso aún está caliente y merece, al menos de investigadores conspicuos y dedicados, no descartar hipótesis, así suenen descabelladas. Recuérdese no más el caso de una estación de Policía en Bogotá, donde todo apuntaba a que el papá era quien había violado a su hijita. Solo la sagacidad y brillantez de un fiscal que miraba un poco más allá del olfato atrofiado de otros que ya tenían una fácil conclusión, pudo resolver el caso, cuando resolvió tomar prueba para cotejo genético de los fluidos encontrados en la niña, con todos los que se encontraban en la estación al momento de ese execrable crimen.

La brutalidad de los actores armados es del tamaño de su insensibilidad e ignorancia. En este país de memes, donde gracias al proceso de paz nos estábamos acostumbrando al imaginario en que las masacres de este tipo habían desaparecido, hoy volvemos a recobrar ese tenebroso asombro de otras épocas en las que brutales asesinatos como estos eran pan del día. Ante una incursión de este tipo, con gente fuertemente armada que puede llegar a un kilómetro de Samaniego, como si se paseara Pedro por su casa, uno vuelve a pensar que las autoridades de policía y militares o tienen un grado de complicidad o no están cumpliendo a cabalidad los preceptos constitucionales de garantizar la vida, honra y bienes para todos. No queremos pensar en que está de adorno y tan solo devengando en cuarentena, mientras las fuerzas oscuras, quizás alumbradas por linternas cómplices, hacen de las suyas para crear pánico colectivo a punta de masacres.

El gobierno como siempre promete una investigación exhaustiva y que llegará hasta las últimas consecuencias, (frases de cajón a las que estamos acostumbrados) pero no ausculta un poquito más allá, no se sincera de lo sistemático de los asesinatos de líderes sociales y se hace el de la vista gorda para con todo tema que no sea el de creer en la inocencia de su mesías.

Dios no lo quiera que ante unos tenebrosos trinos del innombrable, ese sistema de terror y miedo recobre vigencia, porque hasta ahora las evidencias van apuntando a que no solo se quiere volver a polarizar el país a punta de esa estrategia que tantos réditos les ha dado, sino volver a aprovecharse del embozalamiento del pueblo y su inerme e inerte posición de cacerolazo, para seguir perpetuándose en el poder.


Compartir en:
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
error: Contenido Protegido !!