Urge frenar actos de violencia contra mujeres en Nariño

Compartir en:

Cerca de 600 casos de agresiones contra personas del sexo femenino se han denunciado en Nariño desde que se decretó la cuarentena obligatoria por la pandemia del Covid – 19. “Territorio Pazífico, hombres y mujeres para la paz”, es el nombre del proyecto que adelanta la organización «Hombres en marcha», con el apoyo de ONU Mujeres y la embajada de Noruega, en el espacio para la reincorporación de antiguos guerrilleros de las Farc, en la variante, Tumaco.

Desde que se decretó el aislamiento obligatorio en el país, las cifras de violencia basada en género han incrementado. Sólo en Nariño, entre enero y mayo de 2020 se han reportado 584 casos de violencias contra las mujeres, de acuerdo con los datos emitidos por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF). Lamentablemente la pandemia ha dejado aún más al descubierto, que uno de los lugares más inseguros para las mujeres es su propio hogar.

Con el fin de prevenir las violencias contra las mujeres y generar estrategias para el cambio social y la construcción de paz en el Antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación ETCR de La Variante en Tumaco, Nariño, al sur del país, cerca de 60 personas en proceso de reincorporación trabajaron de la mano con las organizaciones, han impulsado respuestas comunitarias para transformar estereotipos tradicionales de género que han causado por años, discriminaciones y violencias contra las mujeres y niñas.

La organización “Hombres en Marcha” con el apoyo de ONU Mujeres y la Embajada de Noruega, en articulación con la Misión de Verificación de la ONU en Colombia y la Agencia Nacional para la Reincorporación y Normalización (ARN), unieron esfuerzos para desarrollar el proyecto “Territorio Pazífico, hombres y mujeres para la paz”.

Fue así como hombres y mujeres construyeron participativamente una ruta comunitaria de atención a través de la cual pueden identificar los tipos de violencias basadas en género, promover respuestas comunitarias para prevenirlas, conocer y acceder a la institucionalidad respondiente a través del directorio institucional actualizado e impulsar un Comité de Convivencia y Reconciliación Territorial, que vincula también a los hombres de la zona.

La ruta construida es para atender las situaciones de violencia; con la ruta nos organizamos para acompañar no solamente a las mujeres del antiguo ETCR sino también a las de la comunidad”, cuenta María, mujer en proceso de reincorporación y participante del proyecto.

El proceso permitió fortalecer las capacidades de las mujeres para su autonomía, liderazgo y empoderamiento, disminuir la estigmatización social que afrontan las mujeres exintegrantes de FARC-EP en la comunidad y fortalecer los lazos de reconciliación y trabajo en equipo entre la población excombatiente, víctimas del conflicto armado y mujeres.

Por su parte, los hombres también se motivaron a vincularse en la detección de situaciones de violencia y el impulso de iniciativas comunitarias para promover una sana convivencia, la eliminación de violencias contra mujeres y niñas y el fortalecimiento de la corresponsabilidad en familia.

A través del arte y la cultura se trabajaron mensajes en los que se invitó a los hombres a respetar los derechos de las mujeres, responder a los conflictos de manera pacífica, proveer cuidados a su familia, paternidades activas, la importancia de compartir de manera igualitaria espacios de recreación y deporte, y reconocer que las tareas domésticas deben ser compartidas. Las estrategias vincularon a integrantes de la fuerza pública y de la comunidad aledaña.

Campo Elías, participó en el desarrollo de un mural en el que expresaban los valores de la paternidad responsable y amorosa. Su experiencia fue muy enriquecedora y le dejó buenas enseñanzas: “hicimos el mural en Tumaco como un compromiso con la paz. Queremos que sepan que seguimos firmes con el proceso y nuestra lucha ya no es con armas, es con la palabra. En este caso, los mensajes que le damos a los hombres es que eduquemos a nuestros hijos con amor.” dice.

Otro de los resultados del proceso fue la canción “Masculinidades para la paz”, en donde a ritmo de rap, integrantes del antiguo ETCR hablan sobre los valores que se deben promover en la familia, los roles de género y el cambio de paradigmas frente a lo que resulta para la sociedad ser un hombre.

Ahora, con las herramientas adquiridas, los y las participantes saben identificar los tipos de violencia basada en género, conocen la ruta de atención para las mujeres víctimas y una vez puesto en marcha el Comité de Convivencia siguen trabajando en la prevención, elemento clave en medio del aislamiento obligatorio por la pandemia.

Al generar iniciativas comunitarias lideradas por hombres y mujeres en proceso de reincorporación, se refuerza su compromiso con la prevención de violencias y la generación de igualdad en oportunidades y acciones que reivindiquen los derechos de las mujeres y niñas en el territorio.


Compartir en:
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
error: Contenido Protegido !!