Reflexiones sobre Alpina y el agro nariñense

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No es raro que en Colombia se importe leche, papa, cebada, maíz, fríjol, arroz, y otros productos. No es una única empresa la que lo hace, sea Alpina o cualquier otra. Desde la apertura económica de César Gaviria (1990 – 1994), se ha instalado en el país una política que desfavorece el campo y reduce el pago de aranceles y de impuestos a las importaciones. El ATPA, la Aptdea, el ALCA y los TLC llevan casi treinta años desfavoreciendo nuestro agro.

Por Alejandro Castillo. especial para La Noticia Sin Fronteras

Nosotros vemos a los campesinos colombianos protestar constantemente porque no hay una política pública favorable para ellos.

Recuerdo un debate que hubo en la Universidad Mariana para las elecciones legislativas del 2014. Berner Zambrano prestaba otra vez su nombre para ser congresista y ante una pregunta sobre el agro afirmó que no importaba que Nariño en ese momento no estuviera preparado para competir, pero que llegaría el momento en que sí lo esté. Esa respuesta miserable del entonces candidato es el reflejo del desprecio de una clase política que poco le importa la transformación productiva del país desde el saber, la ciencia y la redistribución de la tierra. Berner Zambrano en su sórdida respuesta en aquel debate sólo reflejaba el pensamiento de una élite política desconectada con las necesidades de la sociedad.  y bien esa respuesta pudo sido pronunciado por cualquier otro candidato o candidata.

Nuestro desarraigo es tal que cuando se trataba el debate por el TLC, entre los años 2004 y 2005, la ciudadanía de aquel entonces se encontraba complacida con la posibilidad de comprar un jean Americanino, Levis o cualquier otra marca extranjera ya no en $200.000 sino en la mitad. Esa era la promesa que nos hacías y nosotros obtusos caímos en esa vana ilusión de vestir bien con los pantalones, las camisas y las chaquetas del norte del continente. Incluso, tal vez recuerden ustedes, se bromeaba con el pollo. Se decía que del país se llevarían las mejores presas de pollo, perniles, muslos y pechugas, y que a los colombianos nos dejarían con las menudencias y las alas. Hoy, las alas se convirtieron en un plato apetecido a pesar de su simpleza. Un plato al que toca mezclar con un montón de salsas para que medio sepa bien.

Incluso, un tiempo después, nos presentaron el debate sobre las semillas, ligado a la Ley Lleras de derechos de autor. Desde aquel entonces nuestros campesinos no pueden almacenar las semillas de sus productos, sino que deben adquirir las que cumplen estándares de calidad, que no son otra cosa que estándares de homogenización. Basta con ir al mercado del Potrerillo y encontrar varios locales a su alrededor dedicados a la venta de semillas.

El ataque que hoy se está realizando contra Alpina es miserable. No es el hecho exclusivo de que estén importando leche o comparándola a los colombianos sino los intereses ocultos detrás del ataque. La noticia sale primero de un portal del meta llamado Decibeles y fue rápidamente difundida por El Expediente, portal dirigido por Gustavo Rugeles. De Decibeles no tengo mayor información salvo algunos artículos que hacen eco a Jonathan Tamayo, ‘Manguito’, el senador infiltrado en la lista de Decentes, pero de Rugeles son muy conocidos sus intereses partidistas ligado al uribismo y por el cual no tiene ningún problema en mentir y denigrar de sus opositores. El Expediente acumula un gran número de artículos que carecen de veracidad y que no resisten la menor comprobación. Una de las responsabilidades que tiene cualquier periodista es informar quién patrocina sus portales y cuáles son sus intereses. No hay nada más sesgado que las aparentes verdades objetivas que el periodismo intenta difundir.

Detrás del ataque a Alpina también está Fedegan, la federación de ganaderos que a pesar de decirse que agrupa a todo el gremio nacional, sólo llega hasta el 20%. Esta Federación liderada por José Félix Lafaurie se ha constituido como una promotora del despojo de tierras, financiadora del paramilitarismo y excluyentes de los campesinos en la toma de decisiones políticas.

Puede ser que Alpina no sea santo de devoción de muchos, pero caer en el juego de denigrar de la empresa sin tener pruebas suficientes, solo le hace el juego al uribismo a través de sus portales noticiosos y sus extraños empresarios que están parados al filo de la legalidad. De todas formas, demos la mirada a Nariño y miremos a nuestras empresas regionales. Colacteos cada día gana un espacio en el mercado nacional, beneficia a nuestros campesinos y da cientos de trabajos directos e indirectos en el departamento. Y si queremos ver más allá, vámonos al Encano, El Espino, Nariño y otros lugares donde encontraremos cientos de campesinos y de ingenieros agroindustriales que están ofreciendo sus productos, a pesar de la competencia de las grandes marcas. Hoy ellos necesitan nuestra ayudan.


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