Violencia sexual y victimización de las mujeres.

Compartir en:

IDEAS CIRCULANTES
Graciela Sánchez Narváez

Jamás vi llorar a alguien de esta manera. Las lágrimas de doña Marta, una mujer que aparentaba muchos más años de los que tenía, caían tan copiosamente por sus mejillas que parecían torrentes incontenibles. Todo esto ocurría cuando me narraba esta terrible historia.

 – Vivo como mi nieto Manuel. Esa noche lo seguí entre la oscuridad, no sabía lo que él iba a hacer, pero presentía algo nefasto. Llegó hasta un árbol y sacó algo entre la maleza, luego supe que era un tanque con gasolina. Era casi la madrugada y por eso me llamó la atención, entonces, continué caminado detrás de él, pero un poco distante; vi que se fue por el camino estrecho hasta llegar a la casa donde vivían quienes violaron a Sandrita, su hermana mayor. Sin pensarlo dos veces, regó el contenido del recipiente, alrededor de la vivienda y por el techo, se retiró y lanzó un fósforo. En un instante las llamas envolvieron la casa, sin dar lugar a nada a sus ocupantes. Unos hombres gritaban y trataban de abrir las puertas hasta que todo quedó en silencio.

Lo más grave fue que yo no hice nada. Sentía el dolor y la rabia por dentro, comprendí a mi nieto porque esos hombres, cuando violaron a Sandrita, lo hicieron frente a nosotros dos. Nos amarraron y nos llenaron con trapos la boca, luego se la llevaron y la mataron. Héctor, solo tenía doce años. El cuerpecito maltratado de la niña nos lo dejaron frente a la casa. Yo soy una mujer buena, creyente en Dios, pero en ese momento, los recuerdos de un delito que quedó impune fueron tan grandes, que sentí que esto era lo que ellos merecían. Todo eso lo hicieron porque Sandrita no accedía a sus pretensiones. Ella era valiente y aún tenía su mente en otros sueños. En esa casa vivían los tres hombres que violaron a mi nieta, junto a una madre que les daba todo gusto, porque les temía.

Después de que la mataron la justicia los persiguió, pero ellos volvieron pronto a la finca, como si nada. Mi nieto lloraba por las noches y se volvió muy silencioso. Tenía miedo, pues creía que volverían a hacer lo mismo.

A pesar de que esta dolorosa historia se grabó en mi memoria para siempre, como símbolo de la agresión contra las mujeres, no manifiesta de primera mano las causas y consecuencias de esta clase de violencia. Sabemos que mucho tiene que ver con el “machismo” que está anclado en la formación cultural y que, a través de la historia, se ha afianzado en las comunidades, en unas más que en otras, hasta construir y deformar tortuosamente los conceptos mismos de “ser hombre” y de “ser mujer”.

La cultura a través de la historia, le ha asignado al hombre, muchas veces apoyado por las propias mujeres, unos derechos distintos a los de ellas, evidenciando su prevalencia y favoreciendo su bienestar y comodidad. A las mujeres se nos ha educado también en este sentido, por lo que es el hombre quien decide, quien ordena y manda, tanto en la familia como en cualquier entorno o grupo social. La mujer obedece, es sumisa y sirve al hombre, de manera que, si no se le brinda estas consideraciones, el hombre se siente relegado y en algunas culturas maltratado o marginado.

 Esta formación, tanto para hombres como para mujeres, empieza desde la casa y desde la infancia, por lo cual, cuando se ha educado a las personas en este sentido, es más difícil comprender el reclamo de derechos y comportamientos igualitarios y justos para las mujeres.

 La violencia sexual hace de la mujer un objeto que complace, que la disminuye como persona y le roba sus libertades, por lo que está generalmente asociada a otras clases de violencias, como el maltrato físico y psicológico. La violencia física, por sus lógicas razones, es más evidente por manifestarse objetivamente, sin embargo, la violencia psicológica es constitutiva de agresiones graves, ya que precisamente por mantenerse escondida, sobre todo cuando se trata de niñas o mujeres indefensas, puede generar consecuencias dolorosas, como como la depresión, la ansiedad y el suicidio.

La prevención de la violencia sexual contra las mujeres, se debe centrar en la educación, tanto en la casa como en la escuela. Es allí donde debe iniciar, con el ejemplo de los padres y luego en las instituciones educativas, con la posibilidad de concientizar a las mujeres y a los hombres sobre el sentido real de lo sexual. El Ministerio de Educación Nacional de nuestro país estableció un área transversal que se llama, precisamente, “Educación Sexual”, pero a pesar de que las instituciones educativas la desarrollan, tal vez ha faltado darle más sentido e importancia a sus objetivos y fines. Es fundamental desarrollar en esta área la esencia y el sentido de lo sexual, el significado del género en las personas, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres enfatizando sus diferencias, el respeto por las libertades individuales, la posibilidad de ser parejas sexuales sin abuso, con respeto y consideración.

La historia que introduce a este tema evidencia los umbrales de victimización, diferentes entre hombres y mujeres.  Las mujeres, a pesar de que saben que son víctimas de la violencia del hombre, frecuentemente minimizan la agresión, lo que indefectiblemente redunda en una menor tasa de denuncias. Se podría decir que se acostumbran y se someten a una relación violenta, pero también es cierto, como en la historia inicial se muestra, que las agresiones son generadoras de más violencia, porque el dolor, la impotencia y la frustración ante la agresión, despiertan el odio y el deseo de venganza. Son muchas las personas que permanecen en la cárcel por estos sentimientos sin control.

Si a ustedes, amables lectores, les impresionó la historia que les cuento, sabemos que todos podemos educar en nuestro entorno. Es necesario implementar nuevas intervenciones a fin de que aflore esta victimización oculta y se pueda evitar más violencias como la del caso referido, ya que los sobrevivientes de violencia sexual pueden sufrir consecuencias conductuales, sociales y de salud mental similares, pues soportan la carga abrumadora de los traumatismos generados por esta causa.

Ni una sola más.


Compartir en:
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
error: Contenido Protegido !!