La nueva educación

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Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)

Audrey Azoulay, directora general de la Unesco, y Sahle-Work Zewde, presidenta de Etiopía, han escrito una carta conjunta en que invitan a participar en un debate mundial sobre la nueva educación. Dicho así, esto suena a conferencia larga y sin palomitas de maíz, pero en realidad es una invitación para que entremos en su web y demos nuestra opinión sobre el tema.

El asunto es que el Covid-19 ha cambiado el escenario de la educación y ha ampliado el significado de la educación a distancia, y todos tenemos que decir algo al respecto. Sin ir más lejos, de diez grupos en WhatsApp, ocho han tocado el tema, y la mitad para quejarse o, al menos, desahogarse con lo angustioso que es asumir el papel de educador o de actor presencial de un proceso educativo en tu familia.

Todos criticamos esta «nueva escuela», y evidentemente no es lo mismo educar en primaria que educar en universidad, así como no es lo mismo formar en cursos finales que intermedios. Sea bachillerato o maestría, sea con tu hijo viviendo en el exterior o con tus hijas en casa, hay un dilema permanente sobre esto, en el que intervienen el miedo al contagio y la debacle de nuestra economía familiar.

Puestos en este terreno, hay diferencias entre Colombia y España, pero también enormes similitudes. Europa prima, por ejemplo, a la escuela pública sobre la privada, mientras la escuela concertada quiere mostrarse como la mejor alternativa. En Colombia es al revés, prima lo privado por largas razones que no vienen al caso, pero que afectan el sistema general.

En España hay debates abiertos sobre las ayudas gubernamentales nacionales y las que dictamina cada comunidad. Se debate sobre la incorporación de más profesores según el ratio, para poder subdividir las aulas en espacios y horarios que no sean traumáticos para el alumno. Y mientras todo eso sucede, en Estados Unidos, la universidad Top por excelencia, Harvard anuncia que impartirá a distancia todas las clases del próximo año académico, en tanto que demanda a la Administración Trump por la expulsión de los alumnos extranjeros. Es un problema global.

Hace ya años, en una conversación para el CINEP, Antanas Mokus, entonces rector de la Universidad Nacional, decía que en la pedagogía está «absolutamente prohibido romper la comunicación». Su afirmación, lógico, toma más relevancia en este 2020 tan convulso. Decía también Mokus que «en las pedagogías invisibles, el rol del docente tiende a mimetizarse y las marcas externas de la diferencia y jerarquía tienden a desaparecer». Y más adelante afirmaba sobre las ventajas, que quizás «el estudiante se guíe más por el reconocimiento de las actividades, las lecturas y los diálogos que para él tienen sentido». En suma, que el Covid-19 nos ha dado de bruces con un dilema que se veía venir. De allí la invitación de la Unesco para que


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