La hipoteca perversa

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De dónde habrá sacado tanto cacumen el inventor de esa idea tan macabra como el de crear un sistema tan siniestro como el de meterse con la vivienda menesterosa de unas personas, por lo general muy humildes, cuyo único patrimonio es precisamente la morada que el jefe cabeza de familia adquirió durante su vida laboral útil, buscando el bienestar de toda la familia.

Por Edwin Mejía Ch.        frankymejiach@yahoo.es

Desde hace varios meses la mayoría de colombianos, especialmente de los estratos bajos, venimos pasando por un entorno muy difícil, desde el punto de vista económico; ojalá ningún abuelito caiga en la trampa de esta novedosa legislación que aparentemente busca sacarlo de su acoso financiero, pero que va a terminar dejando desamparados a su esposa, a sus hijos y demás seres queridos. Recuerden que las entidades bancarias no tienen corazón, ni ningún gesto humanitario; a ellos, al igual que los ojos del personaje de Walt Disney (Rico Mcpato), solo se les ve el signo pesos en su rostro.

A los que somos de la vieja guardia nos tocó afrontar con mucho dolor los abusos de estas empresas financieras para poder comprar y pagar nuestras viviendas; muchos de nuestros vecinos no corrieron con la misma suerte ya que recién comprado el inmueble, al quedarse sin empleo, tuvieron que suspender los pagos a la entidad, lo que originó a la vez el embargo y el desalojo del inmueble, lo que quería decir nada más ni nada menos que perderla; los “beneficiados” tuvimos que hacer los arreglos necesarios para poder habitarla; esa tarea la hicimos entusiasmados, como si nos hubiésemos sacado el gordo de la lotería; al estrenar el apartamento tuvimos que hacer grandes inversiones

(cambio de pisos, nuevas cerraduras, clóseres, arreglo en baños, pintura, muros, cambio de puertas, arreglos en zonas comunales dentro de los bloques, ya que entregaban todo en obra gris u obra negra). Hoy, afortunadamente, ya está saldada, ¿ahora debemos exponernos de nuevo a perderla?, yo creo que no.

Durante las cotidianas intervenciones que viene haciendo desde hace varios días el presidente Iván Duque a las 6 de la tarde por los canales de radio y televisión invitó a su ministro de Vivienda, Jonathan Malagón para que les explicara a los colombianos los alcances de la ideota.

Malagón anunció que el proyecto estaba listo, diseñado para adultos mayores de 65 años que se encuentren mal económicamente, que estén pasando por esa mal llamada pobreza oculta en la que se verían obligados a vender su vivienda para poder comer, hipotecar su casa o apartamento o irse en arriendo. Sin embargo, al gobierno se le ocurrió una “maravillosa” idea, hipotecar la vivienda para que mientras tenga vida el jefe cabeza de familia él reciba un aporte mensual y pueda vivir en ella, luego de la muerte del titular(viejo) sus familiares cercanos deberán entregarla al banco, sin importar el tiempo que recibieron el aporte ni tener en cuenta la situación por la que esté pasando el núcleo familiar.

Según el ministro Malagón, en julio saldría el decreto en donde se especificarán los pormenores de esta iniciativa que va dirigida a todos los estratos.  Fuentes cercanas al Gobierno han adelantado que el mecanismo tendrá tres modalidades: la primera el pago mensual al dueño del inmueble de una renta que se coordinará entre el banco y él, hasta que el dueño fallezca, luego sus familiares deberán abandonarla y entregársela al banco que les dio la renta, la segunda acordar con el banco que la modalidad solo funcionará temporalmente, para que luego de un tiempo, los dueños del inmueble puedan pagar ese dinero que le dieron y así poder recuperar el inmueble,  la última es recibir un dinero por el valor total de la vivienda que podrá recibir en un solo contado pero deberá irse, abandonar la casa.

El valor mensual que recibirán quienes se acojan a esta hipoteca será fijada por un evaluador particular quien le informara a las dos partes el avalúo del inmueble y luego ambos decidirá si les parece o no ese valor fijado. Abogados cercanos al Gobierno han dicho que si fallece el dueño y ellos quieren quedarse con el inmueble lo podrán hacer siempre que paguen el dinero que el banco les haya dado, suponemos que con los respectivos intereses.


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