EL WHISKY CON TAMO

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Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)

Los representantes del famoso whisky escocés Johnny Walker han descubierto el arte del tamo, una tradición tan nariñense como las empanadas de añejo y un tipo de artesanía tan valorado como el mopa-mopa.

Dicen en Diageo Bar Academy, su representante, «que cuando encontraron esta técnica y se enamoraron de ella», y decidieron hacer una edición especial. Buscaron al maestro Miguel de la Cruz, quien tiene su taller en Mijitayo, para elaborar 300 botellas del whisky en una edición limitada con el nombre de Hilos de la Tierra. El resultado es una obra maestra.

Pero como toda artesanía, es una tarea compleja. Cada botella lleva 700 hilos de la fibra del trigo, una semana de trabajo, y para esa cantidad de botellas, la participación de toda su familia. Eso si, la familia De la Cruz es la líder en este arte. Su hermano Diego también es un maestro, su hermana Aída igual, y su cuñado Víctor Arturo Jaramillo tiene otro taller en Mijitayo. Hay tradición y herencia. Y por parte de nosotros, sus paisanos, mucho orgullo, por supuesto.

La ventaja de esta edición es que se da a conocer este tipo de artesanía y los ojos de un sector diferente mirarán hacia Nariño como tierra artesanal. Pero también está el tema del beneficio para los artesanos. Por eso Diageo pactó una remuneración para estos talleres a través de Artesanías de Colombia, y se comprometió a subastar la botella número 300, cuyo dinero irá en beneficio de la salvaguarda de esta técnica.

¿Pero de donde sale todo este interés por estas ediciones especiales?

La primera de las razones es la demanda oriental. La casa de subastas Sotheby’s afirma que cada vez hay más demanda de licores de edición especial en mercados asiáticos, y por eso todas las bodegas tiene ahora botellas, digamos, curiosas. Es su merchandising VIP.

Por ejemplo, hay un Macallan 60 años, de 1926, que fue pintado por el artista irlandés Michael Dillon y el diseño del empaque (por lo general en estos casos caja y maletín), fue obra de Peter Blake, el mismísimo autor de la carátula de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Se embotellaron sólo 40 ejemplares.

Otra de las razones es la apuesta de inversores famosos en destilerías y bodegas. Bob Dylan, por ejemplo, creó dos ediciones especiales de whisky Bourbon para su marca Heaven’s Door, un Tennesse high level. La primera edición lleva el nombre de un álbum suyo, The Bootleg Series y quien compre un ejemplar se lleva una carta de puño y letra de Bob Dylan.

Pero sin duda, Johnnie Walker es la marca número uno en esta tendencia. Ellos hicieron hace dos años lo mismo que están con el tamo, pero con el arte huichol de México. Esa edición especial se tituló Blue Label Sol-Wexik+a y sólo se hicieron 50 botellas, cuya venta también tuvo un porcentaje destinado a la supervivencia de la comunidad wixáritari.

O sea, el asunto es de impacto visual, pero también de seducción. Cuando las botellas son bonitas, se vuelven objetos decorativos y que mejor que el arte huichol o el enchapado en tamo.

Pero no es un mundo sólo de whisky. También es de tequila y actores como George Clooney apuestan por ello. Están por ahí ediciones especiales artesanales del tequila Don Julio Real y está la famosa botella de luchador, tan afamada y costosa. Luego están los piscos, como el Pisco Capel Reservado «moai», un homenaje a la cultura Rapa Nui, y que no sólo es la cubierta sino la figura hecha por maestros vidrieros.

Es todo un mundo este, porque si fuese por cubierta, está la cerveza, donde algunas marcas han hecho ediciones especiales sobre los Carnavales de Blancos y Negros. Por eso pienso que el siguiente paso es el diseño para vino, donde la opción es de mayor tiraje y el público es más amplio. Una opción más que bienvenida.


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