Medios masivos, artífices de las noticias falsas

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Aunque el dedo acusador sigue señalando a las redes sociales como el escenario que facilitó la aparición y auge de las denominadas Fake News, la verdad es que la gran prensa, las emisoras más escuchadas y los canales de televisión más vistos siempre le mintieron a sus audiencias y nunca se ruborizaron por ello.

Por Víctor Chaves R. #ReporteroNomada

A lo largo del siglo XX y de los 20 años del nuevo milenio, el periodismo fungió como herramienta de propaganda política. Es decir que dejó de ser un difusor de hechos y acontecimientos para convertirse en una pieza publicitaria.

El significado y las consecuencias de esa transmutación se viven y padecen a diario. Y la víctima es una sociedad tan ingenua como sobrestimada, que no ha agotado demasiados esfuerzos en tratar de entender las razones que justifican a los poderosos la necesidad de callar, modificar o censurar los hechos que de una u otra manera la golpean.

Es muy probable que todo ese ambiente de falsedad informativa que hoy se respira en los espacios virtuales de interactuación naciera de la costumbre generalizada de dar como ciertos los hechos difundidos a través de los medios masivos, a sabiendas de que muchas veces estos llevan una gran carga de compromisos políticos o comerciales.

Esa falta de cuestionamientos profundos es también una consecuencia de la acción manipuladora de los dueños de los medios masivos de comunicación, que han deformado por completo el rol del individuo en el Planeta, hasta convertirlo exclusivamente en un consumidor.

Todos estos elementos forman parte de una estructura social que resiste por pura pereza; que no pregunta porque teme a las respuesta. Que piensa que es más fácil recibir sin cuestionar que exigir resultados y cuestionar acciones. Que no pide cuentas y que prefiere la tranquilidad que favorece lo ilícito, por encima de cualquier movilización.

A sabiendas de todo esto, conglomerados sociales, como el de los colombianos, aceptaron vivir en espacios en donde no se sabe a ciencia cierta lo que sucede porque solo existe la versión de los grandes medios, que es la versión oficial.

Esta especie de censura soterrada se ha mantenido con el paso del tiempo. Es cierto que algunos la han aprovechado o metido más indolencia a este asunto, pero la verdad es que el grueso de la ciudadanía siempre lo aceptó de esta manera, como una especie de convivencia con lo irregular, lo inmoral o lo inadecuado.

Una complicidad que ha sido tan lesiva como la misma corrupción para todos nosotros. Que ha permitido, en el caso de los medios de comunicación masiva que nos entreguen informaciones a medias, tergiversadas o mentirosas y ha aceptado en silencio la versión de que las fake news nacieron por obra y gracia de las redes sociales, cuando la verdad es que la mentira ha existido a la par de de los más grandes difusores.


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