Patria, soberanía y bla bla bla

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En Colombia, el concepto de patriotismo se maneja para la guerra. O para matar, de manera impune y vil. De este se aferran todos aquellos lacayos, arrodillados y/o sometidos al modelo político vigente, que es un modelo diseñado para la corrupción y otros crímenes.

Víctor Chaves R. #ReporteroNomada

Como es habitual en nosotros, recibimos la noticia del arribo de más militares estadounidenses a nuestro territorio con un comentario jocoso o, a lo sumo, con un suspiro o como un meme en las redes sociales, espacio en donde también se apreció de todo tipo de comentario, la mayoría desproporcionado, irresponsable o inculto.

Pero todos obedeciendo a la agenda mediática, que impuso a este, como el tema del día o como tendencia en las redes. Muy poco duró la supuesta preocupación y ya esté pasó a ser «noticia vieja», como inclusive la han denominado algunos comentaristas en medios masivos de comunicación.

En los espacios de debate que se abrieron para tratar el asunto, se pudieron escuchar postulados muy tradicionalistas que acuden a los conceptos originales de patria, soberanía, patriotismo, para reclamar a nombre de quienes nos mandan el derecho a tomar decisiones como la de permitir que el ejército de otro país se aposente en nuestras tierras.

Todo un repertorio de academicismos para justificar la dizque lucha contra el narcotráfico, que es otra farsa que nos vienen vendiendo desde hace décadas, cuando es sabido que el dinero de la mafia, de la cocaína para ser más exacto, es el que sostiene a la economía de nuestro país. La realidad nos mostrará en poco tiempo cuál es la verdadera razón de la presencia de soldados gringos, pero todos los caminos llevan a la frontera con Venezuela y más allá.

Lo irónico en el tema que hoy saco a colación, es que los opositores al gobierno y a algunas actitudes asumidas, como esta, recurren a los mismos términos y a decenas de doctrinas en derecho, que están relacionadas. Con esa base es que reclaman un cambio de determinaciones del mandatario en esta materia y, en el menor de los casos, que cumpla los trámites correspondientes, acudiendo al Senado para que los padres de la patria asuman gran parte de esta responsabilidad.

Pero como muchos de esos opositores son parte del modelo político tradicional, que hoy no están disfrutando de la torta burocrática y económica del poder, está claro que sus posturas y sus reclamos obedecen más al hambre politiquero que a un acto de verdadera conciencia patriótica y que en el fondo sienten y piensan como quienes hoy gobiernan.

Si no fuera así, entonces tendrían que comenzar por aceptar que todas las definiciones más comunes en nuestro país, sobre patria, patriotismo y soberanía nacen, crecen y se multiplican para la guerra, para el sometimiento, para acallar causas justas y reclamos históricos…

A nuestros soldados por ejemplo, los agobian a diario con inyecciones de patriotismo, que les hacen finalmente entender que todo este circo se refiere a que hay que cuidar a los poderosos, sin importar si ese poder lo construyeron con el dinero de las drogas ilícitas o de la corrupción.

Y claro como una buena porción de la oficialidad nuestras instituciones militares también se unta de las jugosas ganancias que dejan los negocios al margen de la ley, entonces todo se facilita: a la tropa no hay que convencerla, simplemente se le ordena. A quien se salga de este esquema, de inmediato se le tilda de anti patriota, o algo por el estilo y hasta lo matan o lo desaparecen.

A todos estos hay que sumarle también al grueso de arrodillados, lambones e ignorantes que se tragan gratis toda esta demagogia alrededor del amor por la patria, la soberanía y muchos otros terminachos más, para completar un escenario deprimente, en el que las familias de siempre vuelven a gozar del show principal, que es el de todo lo que se pueden robar mientras en nuestros medios masivos se les sigue el juego y se acaba de distraer a los incautos y a los estúpidos.

Está claro que en este nuevo capítulo de una parodia de país, llamado Colombia, los idiotas van a seguir haciéndole el juego a quienes no solo le entregaron la soberanía a los gringos desde hace mucho tiempo, sino que ahora se la administran y la allanan para cuando quieran hacer visitas como asesores, que más parecen hijos de Rambo, y con muchas ganas de armar el tropel por estos lados y el de nuestros vecinos.

Con el debido respeto por nuestros académicos y entendidos, amigos de este modelo político bajo el cual nos han vuelto molo desde hace décadas, pero la patria, el patriotismo y la soberanía ya no pasan de ser unas palabrejas manipuladas por todos quienes quieren seguir haciendo marranadas en el poder o por los que al menos esperan llegar pronto allá para hacer lo mismo, además de sus secuaces o y por quienes los siguen a ojo cerrado.

Los mandatarios de Colombia regalaron su soberanía a los Estados Unidos desde hace mucho tiempo a cambio de muchos silencios y sobre todo de una complicidad para el crimen, que no conoce límites, como es el caso del negocio de la cocaína, para citar tan solo un ejemplo.

No nos llamen ahora a ponernos la mano en el pecho para pedir respeto o apoyo a algo que hace rato no existe por estos lados. Lo que ahora sucede es un paso más en una agenda internacional, diseñada y ejecutada por los grandes, en la cual nosotros tenemos el rol de perros falderos. Eso sí, muy obedientes.


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