Cine en tiempo de pandemia

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Ideas Circundantes
Por: Graciela Sánchez Narváez

Quiero referirme, aún en medio de estos tiempos difíciles, a un tema diferente al de la pandemia, pues considero que, ante lo incierto y lo desconocido de este virus que nos ataca todos los días, poco a poco, algo vamos aprendiendo sobre la prevención. Es por esto que los estados, los gobiernos y las instituciones científicas, trabajan por mantener informados a los pueblos y comunidades de lo que va ocurriendo y de lo que se va descubriendo en los campos de la tecnología y la medicina. El objetivo real, como debe ser, es encontrar la ansiada vacuna.

Esta circunstancia y el aislamiento social, base importante del cuidado que debemos tener, nos ha cambiado definitivamente la vida personal, a tal punto que algunas personas, sobre todo aquellas que por su clase de trabajo o forma de vida tenían que ver con una activa relación social, sienten ansiedad y desesperación al ver que el tiempo en casa les sobra y, con razón, no encuentran ni distracción ni entretenimiento adecuados.

Una de las actividades que podemos desarrollar es ver buen cine. Este es el tema que tocaremos en esta oportunidad para recomendar una película que me ha llamado mucho la atención, por ser catalogada como uno de los largometrajes más interesantes.

La película se llama: “Media Hora y un Epílogo”, pero antes, quiero referirme a la polémica que ha existido siempre entre el Cine y Literatura. Esta última, siempre fue concebida como arte, y el cine, también por mucho tiempo, como un espectáculo. Esta discusión es tan vieja como el cine mismo. Otros, consideran que el cine es una forma de expresión de la Literatura pero, de la manera que sea, ellos han tenido que complementarse, pues encontramos muchas obras literarias convertidas en películas que han marcado generaciones o épocas, con grandes historias en la pantalla.

Por otro lado, uno de los principales objetivos del cine es entretener, con un disfrute muy personal. El cine considerado como “séptimo arte”, es una actividad humana, creadora de belleza, mediante el despliegue de inteligencia y la convergencia de voluntades creativas, para despertar sentimientos que involucran a la persona. El cine, como Orson Welles lo define, es “una cinta de sueños”, puede ser una divertida manera de apreciar el arte en esa otra realidad que es también espectáculo e información.

El cine, como elemento cultural, primero recrea y reconstruye nuestra vida personal y social y, segundo, por la virtud de compilar con su gran poder de representación y realismo las reelaboraciones de nuestros deseos, sentimientos y proyectos, es capaz de retrasmitirlas a otros con auténtico sentido humano.

Riccioto Canudo, escritor, poeta y crítico italiano, fue el primero en etiquetar al cine como “séptimo arte”, en 1911. Se habían mencionado, hasta ese tiempo, solamente seis artes: Poesía, Música, Danza, Pintura, Escultura y Arquitectura. Esta propuesta fue clara cuando se veía el cine como un arte plástico en movimiento, por lo que Canudo, quiso que estuviera presente entre las diferentes disciplinas artísticas.

En este contexto la película anunciada, “Media Hora y un Epílogo”, es un largometraje que dura ochenta minutos y narra las tragedias humanas que pueden ocurrir en sólo una media hora, valiéndose de un artificio narrativo similar al de “Ulises”, la obra de James Joyce, donde el autor, a lo largo de 717 páginas, se sirve de lo que él llamaría “palabra interior”, para narrar todo lo que le ocurre al protagonista en un solo día. Esta es una obra de expresionismo abstracto, con un manejo que, con las distancias debidas, se corresponde con el de la película que estoy recomendando.

Esta clase de narrativa es episódica, su trama no es lineal, juega con las imágenes y atrapa a los espectadores con sus expresiones actorales, que adquieren un protagonismo mucho más importante que los discursos de los personajes. La historia es contada desde diferentes ópticas generando un intrincado rompecabezas para, al final, ubicar a quien la sigue, dejando resuelto su contenido.

Fue dirigida por Epigmenio Rodríguez. Según sus creadores esta película fue subsidiada por la industria y el comercio de la Provincia de León, en España, y quienes la idearon trabajaron en ella dos años seguidos, aunque el proyecto fue construido mucho tiempo antes.

Queridos lectores, la dejo planteada, no quiero referirles más que lo fundamental, con la esperanza de poder discutir mis apreciaciones con quienes la vean, ya que me gustaría abrir un diálogo al estilo de los clásicos cine clubes.


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