Artesanos online

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Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)

Artesanías de Colombia tiene en su página web un catálogo de artesanías que es una bonita forma de mostrar nuestros productos más preciados. En el caso de Nariño hay cuencos, platos, jarrones, candelabros, ensaladeras, centros de mesa, fruteros y floreros; muchas cosas en iraca y bastantes artículos en madera. Y también hay barniz, por supuesto.

El asunto es que se trata de una ventana online a la que nunca se le había prestado atención. La artesanía suele funcionar como los souvenirs de viaje. Se compran al pie de calle el último día antes de viajar. Pero eso, por el momento, ya no podrá seguir siendo, así que llegó el momento de comprar online, que es la mejor manera de ayudar a un sector vital en el desarrollo cultural de la región y del país.

Artesanías también ha abierto una ventana para hacer aportes económicos a los artesanos, mediante consignación en una cuenta de ahorros. Pero yo creo que lo mejor es comprar. Por eso nació una iniciativa llamada «Yo me quedo en mi negocio», facilitando el montaje de sistemas de pago y envío para tiendas virtuales. Es decir, que si un artesano tiene una web, puede usar las herramientas de estas plataformas.

Sin embargo, hay dos problemas: el primero es de la información. Muy pocos saben de esto, o lo conocen precariamente, o, cosa que es bastante habitual, desconfían de el. La artesanía suele provenir del campo y el campo ha estado lejos de la tecnología, porque los Gobiernos anteriores, locales y nacionales, no se preocuparon por incentivarla.

De modo que el conocimiento de estas iniciativas parece circunscrito a las tiendas de las ciudades, por el momento. En el directorio de artesanos de la web hay apenas 231 inscritos. Ya veremos si cuando la normalidad regrese, haya voluntad por enseñar tecnología a un sector tan vulnerable por este tipo de problemas.

Y el segundo problema es que esto sólo atiende a un sector del universo artesanal, el de la comercialización. La materia prima, los procesos iniciales, el transporte y buena parte del trabajo artesanal siguen en el aire. Todo está cerrado. Las tiendas sólo disponen de su stock y el artesano de un pueblo X no puede salir a abastecerse y trabajar en su casa. Y si lo hiciera, ¿cómo lo hace llegar a esa tienda?

Se supone que si las ventas suben, todos los eslabones de la cadena del sector se tienen que reactivar, pero es aún muy pronto para decirlo. Además, cuando ese momento llegue, habrá que pensar en mejorar los porcentajes de ganancia de los artesanos, porque los distribuidores (como siempre) se quedan con casi la mitad del valor del producto.

Pero como dice el dicho, donde hay un problema, siempre hay que buscar una oportunidad y es indudable que en este momento, Internet es un gran aliado para promocionar el sector y para buscar nuevas líneas creativas que se abandonaron porque no eran rentables en su venta a pie de calle.

Es el caso de las iglesias en miniatura, porqué mientras en la gran mayoría de ciudades occidentales la reproducción en miniatura de las iglesias locales es un elemento clave de su artesanía, en Pasto no. Y llama la atención porque Pasto, además de ser una ciudad teológica y tener muchas iglesias y capillas, es una ciudad artesanal. Su gran valía

cultural está allí. Hubo un tiempo en que se hicieron, pero la falta de apoyo dejó sólo a una persona haciéndolas, Omar Trazó. Ahora es la oportunidad de hacer y ofrecer.

En Nariño hay unos 2.500 artesanos más o menos, pero a todos les cuesta llegar a fin de mes. Ahora, muchos tendrán que dedicarse a otra cosa, aunque instituciones educativas como el Cesmag ofrezcan cursos o la Secretaría de Cultura del municipio les echen una mano de vez en cuando. La mejor ayuda sería enseñarles a “ver mundo”… Online, claro.


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