Mal gobierno: Nuestra respuesta es un meme

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Tantas cosas malas, funestas o lesivas para el grueso de la sociedad que suceden en Colombia, todos los días, y esta no reacciona. O sí lo hace, pero se limita a un meme, a un pequeño gesto de burla, de pronto a un sarcasmo, a la caricatura de Matador, y nada mas…

Por Víctor Chaves. #ReporteroNomada

¿Por qué y cuándo nos volvimos así?, creo que lo he preguntado muchas veces en mis columnas de opinión o en los espacios del #ReporteroNomada. Y durante muchas noches, de agotador desvelo, como diría algún poeta, me sigo haciendo la misma pregunta.

La respuesta, que no debería ser tan difícil si revisamos nuestra historia desde los tiempos de la preconquista, hasta nuestras eras, no me deja de asombrar, fundamentalmente la capacidad que tenemos para aguantar lo peor de lo peor , sin dejar de ser unos demagogos ignorantes, llenos de egoísmos y ahogados en odios banales.

Sí, porque no de otra manera tendría algún tipo de explicación todo ese desarraigo que existe por lo nuestro. Por Colombia, nuestros sentimientos se limitan a espacios ínfimos, en donde quepo yo, mi familia y uno que otro amigo. Nada más. Por eso nos importa un pito que seamos gobernados por una mafia,, oscura y cochina, como toda mafia, capaz de llegar a cualquier extremo con tal de preservar su poder.

Un poder, que dicho sea de paso es ilimitado. O si no, miremos la forma cómo nos están gobernando en estos momentos de crisis y pandemia: con niveles impresionantes de una corrupción sin recato, que no se duele de nada ni de nadie. Con la arrogancia, la prepotencia y la bestialidad, propias de dictaduras históricas.

Frente a nuestras narices, los gobernantes se jactan de su visión orientada al servicio de los más poderosos. Porque hoy la mafia no es una familia que maneja un barrio, un pueblo o una ciudad. Hoy es una corporación multinacional, que cuenta con una amplia gama de títeres que se denominan presidentes, pero también está integrada por banqueros, industriales y megacomerciantes.

Entonces no digamos que no lo sabíamos. Todos lo sabemos. Porque ellos mismos nos lo han contado. Sin pena, sin guardarse palabras, sin ocultar que las urgencias sociales y económicas que agobian a la mayoría de los colombianos, les importan un soberano comino. Nos confiesan con palabras muy adornadas, eso sí, que son delincuentes gobernando para sus jefes hoy disfrazados de «clase dirigente».

Los intereses de este poder mafioso tienen planes, programas y contratos en acción, desde mucho antes de la arremetida del Covid -19, aunque es indudable que esta circunstancia les allanó el camino para poder quedarse con la mayor tajada del pastel de la corrupción, en muy poco tiempo. Y todo esto, también lo sabemos desde antes de comenzar la cuarentena.

Pero nuestra respuesta es un meme. Un chiste, una burla, un comentario en alguna red social, un «me gusta» y hasta compartir algo en el Facebook. Y pare de contar. Se logra juntar un manojo de quejas y lamentos; muchas sesiones de insultos a diestra y siniestra entre petristas y uribistas y otras coas por el estilo.

Pero nada mas. Nuestra eterna resistencia no necesita sino de esos segunditos gastados en la queja y los burlescos, para seguir viendo o intuyendo, porque los medios de comunicación más visitados no hablan con profundidad de estos temas, que todos los días se roban otro pedazo de este país. Y así sucesiva y dolorosamente.

¿Hasta cuándo? sigue siendo la pregunta y por ahora no aparecen respuestas comprometidas. Solo la basura que se emite desde nuestra «izquierda». El discurso barato, superfluo y hasta arrodillado, por un contrato o un favor, de muchos de sus dirigentes.

¿Será que la postpandemia nos va a encontrar tan vueltos mierda que germinará por fin una insurrección verdaderamente social y popular contra este sistema y este modo de vida?

Ese, parece que será un capítulo que veremos pronto.


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