Las presidenciables con marca registrada

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Por: Edgar Martínez M.
@edgarmartinez MM

Las dos vienen haciendo política pura en corrientes ideológicas totalmente distintas desde hace varios años. No obstante, sus actuales cargos públicos de alto impacto, sus relevantes trayectorias como funcionarias públicas, sus notables perfiles académicos y sus resultados –ojalá sean buenos- en los oficios que desempeñan, las tendrán como candidatas a la Presidencia de Colombia en un futuro cercano.

La una, siempre se ha rodeado de los partidos y políticos tradicionales, estrategia con resultados alentadores para su intachable perfil porque es la primera mujer en llegar a ser Ministra de Justicia y Vice presidenta de Colombia, dos cargos politizados y entregados a los hombres, en una sociedad históricamente machista, especialmente entre los de la profesión de “cuello blanco”.

La otra, tiene sus primeras aproximaciones en la política dentro del movimiento estudiantil de la Séptima Papeleta, rol que le sirvió para posicionarse como una líder social independiente para llegar a cargos de elección popular. Su autonomía la llevó a ser Congresista, fórmula Vice presidencial y Alcaldesa de Bogotá, el segundo cargo político más importante de Colombia.

Ellas, Martha Lucia Ramírez y Claudia López, las dos mujeres más poderosas en el actual mundo de la política podrían encajar en los ejemplos a seguir por cientos de mujeres intencionadas en incurrir en el “oscuro” mundo de la política, pues cada una desde sus respetadas líneas de pensamiento ha obtenido una relevante posición en el poder, los medios de comunicación y, lo más importante, entre los ciudadanos, quienes en últimas las tienen donde están.

La vice lleva a sus espaldas un sin número de luchas electorales últimamente centradas en obtener el máximo trofeo, pero por esas cosas de la “movida política” solo le han alcanzado para servir de coequipera, teniendo presente que aún tiene gasolina para las siguientes elecciones, si es que cumple con la normatividad electoral.

Por su parte, la alcaldesa con su inagotable estrategia populista encuadrada en la gritería, la polémica y sus nobles intensiones de “cuidar” a los millones de bogotanos seguirá marcando puntos en la las encuestas, la presencia en los medios y las redes, lo cual afianzará su paso por El Palacio de Liévano y un punto de partida para amalgamar una caminadita hacia la Casa de Nariño.

Las dos son excepcionales, nadie lo puede negar. Si se trata de repasar sus hojas de vida académica se observa que están engalanadas con títulos de pos grado de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos. A decir verdad, ni el más veterano de los politiqueros criollos posee tan honorable carta de presentación ante sus seguidores y detractores. Lo tienen todo para ser Presidentas.

Pero nada en la vida es perfecto, reza el adagio popular, las “damas de hierro” de la política nacional en pleno ejercicio de sus facultades vienen generando ante la opinión pública discursos y acciones seriamente cuestionadas y divulgadas en la prensa tradicional y digital, que en este escrito voy a pasar de soslayo, pues viniendo de tan prestigiosas figuras provocan titulares y reacciones airadas en las redes sociales.

Siendo sincero, la trayectoria laboral, pública y académica de estas próceres de la patria local y nacional implica un poco más de sentido humano hacia millones de colombianos de carne y hueso, que esperan de sus dos elegidas un mínimo de solidaridad para enfrentar no solamente tiempos de pandemia sino décadas de olvido, hambre, pobreza, desigualdad y desempleo. Afinen su marca registrada!


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