Los discursos breves

Compartir en:

Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)

Dice Verónica Fumanal, presidenta de la Asociación de Comunicación Política de España, que «en estos momentos… es fundamental reducir al máximo los interlocutores y portavoces del Gobierno, para que la comunicación se focalice en un estilo, una forma de proceder y una respuesta. De lo contrario, la multiplicidad de portavoces puede enviar mensajes contradictorios, dando lugar a matices o rectificaciones que agravan la situación que precisamente se quería gestionar, el desconcierto».

La autora lo aclara en el libro Comunicación Política en Tiempos de Coronavirus, que acaba de publicar la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Ofrecer unas directrices o pasos a seguir en una situación tan compleja y a estas alturas, parece un poco tardía, pero es verdad que cuando las crisis llegan, ninguna administración pública consulta un manual de comunicación, y se deja llevar por las circunstancias que van cambiando durante esa crisis. Y eso es algo que vivimos antes con los atentados terroristas y ahora con esta pandemia

Digo esto porque cada país y cada ciudad tiene una sensación distinta frente a cada mandatario nacional o regional, y eso se debe al buen o mal manejo de sus secretarías de comunicación. «Esta es una crisis que te desnuda, te delata, te deja en evidencia», dice el especialista Antoni Gutiérrez Rubí en un artículo reciente en el diario El Pais de Madrid.

Gutiérrez acude a las comparecencias del Gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, como ejemplo del buen hacer en comunicación de la pandemia. «Ha sido extraordinariamente eficaz… Ha renunciado a herramientas de la política tradicional como la valoración, la interpretación, y ha hecho de su presencia diaria un elemento de rigor».

Hay un hecho que refleja el éxito comunicativo de Cuomo: algunas cadenas de televisión han dejado de ofrecer las ruedas de prensa de Donald Trump para ofrecer las del Gobernador. ¿Y que las hace especiales? Que ofrece a la comunidad datos realistas, pero como estos son dramáticos, los combina con un mensaje solidario y personal.

Ahora bien, ¿qué pasa en nuestro caso? Colombia y América Latina en general va siguiendo los pasos de Europa y los va corrigiendo sobre la marcha. Pero los comienzos no fueron los mejores en comunicación. Cuando todo empezó, algunas alcaldías decidieron cerrar las ciudades, la Presidencia las desautorizó, y todo el mundo se quedó con la sensación de un desgobierno. ¿La razón? La comunicación fue un desastre, porque en lugar de informar que se querían tomar decisiones conjuntas, se defendió al Presidente politizando la situación y planteando un enfrentamiento innecesario.

La politización es un defecto común, pero no es el único. El exceso de información, que es el algo que se critica al Presidente de Gobierno de España, es bastante frecuente, quizás porque al no dominar el tema se carece de capacidad de síntesis. También es un viejo error de la comunicación en general, utilizar demasiadas palabras cuando se busca complacer a todo el mundo.

En su última comparecencia Sánchez contó las fases de la desescalada de manera tan compleja que evidenció mucha premura en dar a conocer sus medidas. A los pocos minutos las redes sociales lo explicaban mucho mejor. Le faltó una buena asesoría.

Y lo de la redes sociales es, y otra vez vuelvo con este caso, una muestra de los defectos nariñenses a la hora de comunicar. El anterior Gobernador de Nariño las utilizó muy bien durante su período, pero en los últimos meses sacrificó la información general en aras de hacer eco de sus discursos. Una pena. El nuevo Gobernador y el nuevo Alcalde de Pasto no las utilizan. Facebook y Twitter son para ellos unos simples altavoces, cuando deberían ser herramientas para interactuar con la población.

Seguramente el Alcalde de Pasto ha decidido actuar antes que hablar. Está bien. Es encomiable. Pero si no comunica, sus logros pierden el efecto deseado, generando frases como la consabida «hasta hoy me entero que tenemos alcalde»; pero sobre todo regalando el manejo de la información a los chats de WhatsApp, donde lo que se informa con frecuencia es erróneo o distorsionado.

No niego que es complicado manejar la información en estado de calamidad pública, y que aparte del enemigo principal, que es el virus, hay que luchar contra otro muy poderoso, que es el tiempo. Si no se comunica a tiempo, surgen las contradicciones y la confusión. Pero hay que comunicar bien e informar con sensatez, y ahora que se procede a salir de casa por etapas, mucho más. La inexactitud está a la vuelta de la esquina.

Si las empresas están acudiendo cada vez más a consultoras de comunicación para mejorar sus mecanismos de teletrabajo y la relación a distancia con sus empleados, ¿porqué los gobiernos locales no lo hacen?


Compartir en:
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
error: Contenido Protegido !!