Farmafia y domesticación

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Por Daniel Olarte Mutiz.

Nunca los lingüistas, semiólogos, científicos de toda índole (empíricos y académicos) han estado tan atentos a la evolución de la pandemia, no solo por las diferentes vertientes que defienden el origen del virus: unos creen que ha surgido de manera casual por una mutación de animales al ADN humano, mientras otros aseveran que todo ha sido deliberado y milimétricamente planeado, al tanto de sostener que quienes lo crearon son fieles defensores de las teorías maltusianas. Las sociedades oscuras y secretas quieren diezmar al mundo.

El lenguaje, los idiomas, el habla en general se alimenta de la jerga y el argot. Tienen su propia dinámica de evolución, así los catedráticos de la Real Academia sean los encargados de santificar las palabras para que ingresen de manera oficial al diccionario.

A raíz de la pandemia se han creado entre los mentideros virtuales muchas palabras, que se van amoldando a la jerga digital, ya sea para crear desinformación o también para poner a reflexionar a más de uno, porque nunca se había hecho tan notoria la enseñanza del refrán: cuando el río suena piedras lleva. Por eso para diferenciar la mafia del narcotráfico o la mafia de las drogas, se ha acuñado el término: Farmafia.

La Farmafia, es un término para englobar toda la temática non santa que se cierne en torno a los cárteles de las grandes empresas que fabrican medicamentos en el mundo  y hoy se disputan el monopolio y las patentes de productos que, en muchas ocasiones, como dicen en los mentideros: se fabrican para producir enfermedades colaterales, que luego serán tratadas por otros medicamentos que ellos mismos fabrican, generándose un círculo vicioso y lleno de oscuros secretos, que solo los saben los químicos que los fabrican, bajo protocolos de secretismo inviolable, que bien puede generar la muerte para quien falte a estas directrices.  

Los encargados de llevar las estadísticas de todo tipo en el mundo, especulan en estos momentos, que incluso la industria farmacéutica mueve más dineros que el tráfico de drogas ilegales o narcóticos y también el tráfico ilegal de armas.

Muchas veces nos enteramos de manera tangencial, porque esta clase de cárteles manejan otros perfiles. Es obvio. No se puede comparar un cártel como el de Escobar o el Chapo, quienes expresan a través de sus gustos chabacanos su forma de concebir el mundo y a la vez influenciando sectores populares para que se vayan creando arquetipos en torno a esas subculturas que afloraron del dinero fácil.

No obstante, a través de producciones cinematográficas se ha intentado recrear el mundo escondido tras las bambalinas de la industria farmacéutica mundial, donde aparecen grupos de médicos y científicos prestigiosos fletados, para que se puedan generar avales para medicamentos que producen daños colaterales.

Ahora, como la pandemia nos azota, igual se especula que las grandes farmacéuticas apoyadas por la Fundación de Bill Gates y su esposa Melinda, son las que producirán la vacuna (si es que no la tienen ya) y, que se venderá de manera masiva a todos los gobiernos para con ello, generar exorbitantes fortunas, como otro peldaño más, que pueda abonarse para generar un nuevo orden mundial. ¿Nos vacunarán para mantenernos sometidos y controlados?.

Ojalá podamos sobrevivir para contar a los que vienen, como transcurrieron los aciagos sucesos de la pos cuarentena.  


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