Nariño compra Nariño

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Por: José Arteaga
(Twitter: @jdjarteaga)

Primero que todo, una nota aclaratoria: traigo a colación los casos españoles, porque está demostrado que Colombia ha seguido (y seguirá) las experiencias de España durante el confinamiento.

Dbarrio.com es un proyecto que nació en Vigo, ciudad de Santander, al norte de España, y cuyo esquema operativo es bastante sencillo: venta online para el comercio de barrio. Su radio operativo no sale de la ciudad y la vinculación de un comercio a su reparto, privilegia al comercio local frente al multinacional.

¿Hemos regresado con ello a aquella etapa de la crisis económica en que el trueque era el mejor sistema de supervivencia y que dio origen a plataformas de comercio de segunda mano como Wallapop? No es tan así, pero está muy cerca.

Según Pablo Sánchez, el creador de este proyecto, todo nació porque «ninguna de las tiendas locales se promocionaba online, ni ofrecía servicio a domicilio». Y es triste, porque hay mucha gente que se está dejando morir económicamente, al carecer de conocimiento, herramientas o apoyo puntual para enfrentar la crisis del coronavirus.

Es verdad que el comercio local carece de conocimiento tecnológico. La informática avanza a un ritmo tan veloz que ha dejado atrás la venta a pie de calle. Si ha dejado atrás las legislaciones y el derecho laboral, imagínense una señora mayor que administra desde hace décadas una tienda de productos de costura.

También es verdad que carece de herramientas. Hay muchos comercios unipersonales y cualquier venta por correo implica empaque del producto, cierre de la tienda y desplazamiento a la oficina de correos. Demasiado tiempo si se apuesta por un envío.

Y también es verdad que no hay apoyo puntual. Las administraciones públicas ofrecen jornadas para enseñar a los comerciantes a vender por internet. Pero como ha sucedido antes con la Gobernación de Nariño, estas jornadas son convocatorias para ir a recibir clases a algún sitio, y no visitas didácticas puerta a puerta.

Es por eso que hay empresarios locales empeñados en sacar adelante proyectos como Nariño Compra Nariño, cuyo objetivo es el mismo de Pablo Sánchez: que el comercio local no muerta con la pandemia; y además, que un porcentaje (quizás un 5%) de la facturación vaya destinado a una obra social que la misma tienda asociada escoja.

Se trata de una idea excelente, sin duda, aunque todavía deberá perfeccionarse. Uno de sus puntos débiles es el legal, pues hay comercios en auge que han surgido en casa durante el coronavirus. Por ejemplo, la preparación de comida para vender. Pero al no estar registradas en la Cámara de Comercio, ni avaladas por el Ministerio de Salud, sería complicada aceptarlas dentro de este sistema.

El otro lío es el de los impuestos, cosa que en Plasencia, al occidente de España, se intenta solucionar reduciendo en un 90% las tasas por apertura y servicio de basuras. Y otro el de los préstamos bancarios para que cada comercio tenga stock, aunque eso ya se verá más adelante. Por ahora, el más importante es el de la comunicación. ¿Cómo hacer para que todo el mundo separa que apostar por lo local es importante?

Hay, eso si, un lío adicional y es el de los pueblos pequeños. «Un pueblo sin comercio es un pueblo sin vida» es el aviso que ha publicado el ayuntamiento de Cúllar Vega, en Granada, al sur de España, tratando de mantener abiertas las tiendas de proximidad.

Novelda, al suroeste de España, ha ido más allá y promueve el consumo local con tarjetas de fidelización y descuentos recompensados a su vez por su ayuntamiento. La apertura gradual de mercadillos semanales será el comienzo de la nueva etapa que viviremos… A ver que pasa.


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