Seamos disciplinados, carajo!

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Por: Edgar Martínez M.
@edgarmartinezMM
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Ha pasado un mes desde que se conoció el primer caso de coronavirus en Colombia. La alarma que inició como una epidemia en Wuhan, China y se expandió a nuestros días como una pandemia en los cinco continentes arrasó sin compasión con la vida de más de un 1 millón 174 mil personas en el mundo, cifra en constante aumento mientras redacto estas palabras.

Mientras escribo estas letras, en Colombia, los casos de contagio llegaron a los más de 1.500, cantidad que seguirá aumentando porque, según los voceros de los sistemas de salud, los expertos y los medios de comunicación, esto apenas es el comienzo de una enfermedad que no respeta raza, color, religión, cultura, ni clase social.

Ante tan comprometedor y sensible panorama, el Gobierno Nacional viene adaptando en “tiempos records” estrategias divulgadas en la prensa privada y estatal para que la ciudadanía las adopte responsablemente a su vida cotidiana, se proteja, prevenga a sus familiares y a los individuos con los que posiblemente tendrá contacto en cualquier momento.

No obstante, miles de personas, por esa mentalidad disque “folclórica” viene tomando cuarentenas parciales o totales como espacios de entretenimiento social en lugares turísticos, centros comerciales, supermercados, entidades financieras y lugares de alta aglomeración de público, sin tener presente la alta posibilidad de adquirir el virus y convertirse en un potencial transmisor.

Esos “arrebatos” de estar en diario contacto social con sus semejantes es el que tiene en un “holocausto” sanitario a Italia, Francia, Alemania, España, Inglaterra y Estados Unidos, sociedades desarrolladas e iconos de la disciplina, cuando de acatar medidas que van en favor o en contra de ellos, se trata.

Precisamente esos ciudadanos, especialmente los de Italia, foco del brote en Europa, con receptores y emisores sin control, son los que por sus dramáticos resultados en número de vidas perdidas y otras luchando por sobrevivir en las camas de los hospitales, le claman a todo el mundo que sean disciplinados sociales, que se refugien en sus casas, que acaten las cuarentenas.

Es cierto que el lavado de manos con jabón, el uso de tapabocas, el distanciamiento a un metro, entre otras medidas adoptadas, no solo en Colombia sino en el mundo, han calado en un gran porcentaje de la gente.

Pero como a niños de escuela primaria o adolescentes desubicados, a muchos les cuesta trabajo quedarse en sus casas o en sus apartamentos, como una manera de aportar a un problema de gran magnitud. Esto es responsabilidad de todos!

Las personas por naturaleza queremos ser activos de esta compleja sociedad desde nuestras profesiones, trabajos, estudios, negocios o la actividad que nos hace importantes, victoriosos, héroes e incluso líderes, pero este “baldado de agua caliente” debe ser un punto de partida para entender que una estrategia o política pública en este momento queda en “jaque” sin el aporte total de cada uno de nosotros. Por una vez en la historia: seamos disciplinados, carajo!

Las autoridades sanitarias auguran que seguramente el virus seguirá su ciclo durante todo este año dejando por el camino una estela de muertos y enfermos crónicos incalculables.

Las cuarentenas totales o parciales demuestran en los países más afectados que es una de las tantas salidas mientras la ciencia autorizada encuentra un antídoto o vacuna para frenar de tajo este mal. Por ahora, la invitación es a ser disciplinados, carajo!


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