Politiquería letal con el Coronavirus

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El Presidente Duque y su oposición a las medidas tomadas por alcaldes y gobernadores para controlar el Coronavirus. (Foto Google).

Este miércoles, una triste, pero no desconocida verdad salió a flote: la “preocupación” del Estado colombiano, en cabeza de su mandatario, por la suerte que podamos correr los habitantes de este territorio con la pandemia del coronavirus COVID – 19, no es más que demagogia. Una mentira, que no es una mentira más, porque desde ya se vaticina letal, para cuando el mal arrecie contra nosotros.

Por Víctor Chaves R. #ReporteroNomada

Dicen que nos merecemos esta suerte. Que formamos parte de aquellos que, o bien votamos por él o bien permitimos que llegara al poder, dicen algunos que con trampa, para expandir una tenebrosa forma de manejar al país, favoreciendo como nunca a magnates, lavadores de dinero y bienes de los narcos y pasándose por la bragueta todo lo que de una u otra manera pudiese favorecer los intereses del pueblo colombiano. Es decir que ni siquiera quedan las migajas para la gente.

Pero para no quedarme en la justificación de lo que está sucediendo, quiero decir que la crisis propiciada por el mortal COVID – 19 ha servido para mirar  de frente al mandatario y preguntarle si tiene un ápice de humanismo, de consideración frente a los que lo eligieron y de los que se conformaron con eso, y lo más importante, si es poseedor de capacidad y condiciones para afrontar una situación de este tamaño.

Lo de este miércoles nos muestra que todo lo dicho es pura y física carreta. Ni siquiera le importa. Soportado en el hecho de que tal vez jurídicamente tenga la sartén por el mango, ha pisoteado con toda su fuerza el intento de mandatarios regionales y municipales por sumar a la protección de los pobladores con medidas como el toque de queda, extensión de horarios de prohibición de tránsito vehicular, etc, en una evidente actitud de “aquí mando yo”.

Algo que no es cierto y que lo sabemos desde mucho antes de que fuese elegido (¿?) como presidente: Él no manda en este país. Por el contrario, recibe órdenes. Muchas órdenes, y tiene que cumplirlas al pie de la letra.

A él lo mandan los banqueros, los pocos pero poderosos industriales que quedan en este país, lo manda Donald Trump, el Banco Mundial,  los mega ganaderos, los palmicultores terratenientes y, ¿quién sabe si no? hasta los carteles. Siempre a través del mismo interlocutor, que ustedes ya saben de quién se trata.

Él cree que es el Presidente y como tal está poseído  de los demonios del egocentrismo, de la vanidad y de la arrogancia. Por eso, cuando se presentan hechos como el de las decisiones de los mandatarios locales, siente que le están tocando sus partes íntimas y que están violando su espacio y su poder.

Ni siquiera se da tiempo para considerarlo. Simplemente es no. Ni por el p…

Pero tampoco debería sorprendernos tanto. Él es así y en Colombia siempre es así. Solo que esta vez se trata de una pandemia que ya dejando miles de muertos en diferentes países, de infectados y de mucho dolor y lamentos. Es solo eso. Un gran mal que se nos viene encima y que a él, a nuestro mandatario, solo le sirve para politiquear. Siempre ha sido así.


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