No olvidar a los presos: CICR

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En las cárceles hay serio riesgo de contagio por virus respiratorios. (Foto Google).

A propósito de la crisis por el Coronavirus, el Comité Internacional de la Cruz Roja plantea los riesgos que se generan si la pandemia cruza los muros de una cárcel.

Un brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en una prisión podría ser devastador para su población, en particular, en un establecimiento superpoblado donde el nivel general de salud ya es deficiente. Elena Leclerc, coordinadora de programas de salud en lugares de detención, del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se refiere a las cuestiones sobre las cuales está atenta en más de 50 países donde el CICR tiene proyectos de asistencia y supervisión en centros de detención.

Un brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en una prisión podría ser devastador para su población, en particular, en un establecimiento superpoblado donde el nivel general de salud ya es deficiente. Elena Leclerc, coordinadora de programas de salud en lugares de detención, del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se refiere a las cuestiones sobre las cuales está atenta en más de 50 países donde el CICR tiene proyectos de asistencia y supervisión en centros de detención.ARTÍCULO 11 MARZO 2020

P: ¿Por qué las personas detenidas son tan vulnerables a enfermedades infecciosas como el COVID-19?

R: A menudo, las personas en los lugares de detención provienen de entornos socioeconómicos vulnerables. Es posible que hayan tenido acceso limitado a la asistencia sanitaria, también fuera de la prisión. Su estado de salud puede ser más débil que el de la población en general. Una vez en prisión, las condiciones pueden exacerbar estos aspectos: acceso limitado a la asistencia sanitaria, tal vez menos alimentos que lo recomendado desde el punto de vista nutricional y, por supuesto, situaciones de hacinamiento que dan lugar a más posibilidades de transmisión de enfermedades debido a la proximidad a otras personas.

P: ¿Es posible que los sistemas de salud en los lugares de detención no sean tan sólidos?

R: Los lugares de detención en muchos países tienen sistemas de asistencia de salud más frágiles en comparación con fuera de la prisión, es decir, las personas tienen menos asistencia sanitaria dentro de estos establecimientos. Si el COVID-19 afecta estos lugares, la demanda de servicios médicos entre esta población vulnerable será bastante elevada y, probablemente, el sistema de salud penitenciario no tendrá la capacidad, los insumos médicos y los recursos humanos, en particular, para atender las demandas.

P: ¿Las enfermedades infecciosas son más contagiosas en una prisión que fuera de esos lugares?

R: El virus que causa COVID-19 parece propagarse fácilmente. La tasa de transmisión dentro de los lugares de detención será mayor que fuera de un entorno de detención debido a las condiciones de detención, que suelen caracterizarse por tener ventilación inadecuada, hacinamiento y sistemas de salud más deficientes.

P: ¿Esa es la razón por la cual el CICR se concentra en prevenir el ingreso de infecciones a los establecimientos penitenciarios?

R: Consideramos que se hace muy difícil contener las infecciones dentro de una prisión. Los establecimientos penitenciarios no están aislados de la sociedad en lo que respecta a las enfermedades infecciosas, porque hay un flujo constante de personal y de visitantes, así como movimiento de detenidos dentro y fuera de las instalaciones. El intercambio con la sociedad es constante.

En una prisión superpoblada, una vez que una persona tiene COVID-19, es probable que cientos de personas la tengan. Posiblemente, las personas detenidas ya tienen sistemas inmunes comprometidos debido a la tuberculosis, al VIH/SIDA o a otras afecciones crónicas como la diabetes. Este contexto se verá reflejado en una mayor tasa de mortalidad en esta población carcelaria.

P: ¿Qué actividades realiza el CICR en las prisiones para prestar ayuda con la situación sanitaria en esos lugares?

R: El CICR trabaja en conjunto con las autoridades en los lugares de detención en aproximadamente 50 países para fortalecer el examen médico de las personas recientemente detenidas y el establecimiento de medidas de prevención, como estaciones de lavado de manos, para detenidos, visitantes, guardias y personal de reparto de mercaderías. Sabemos por experiencia que estas medidas de saneamiento funcionan, ya que las hemos visto prevenir el Ébola en Guinea, Liberia y la República Democrática del Congo, así como el cólera en este último país. En algunos lugares, facilitamos servicios de atención primaria de salud en los establecimientos penitenciarios. Tenemos programas para el tratamiento de la malnutrición, ya que la nutrición es un factor determinante de la salud. También prestamos apoyo a las salas de salud de las prisiones.


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