El verdadero rostro del “Día de la Mujer”

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Una porción muy interesante de la población femenina, que es respaldada fríamente entre los hombres y muy decididamente entre la población LGBTI, se niega a aceptar que esta fecha se convierta en otro “Día de la madre”. Para ellas se trata de un espacio para hacer ver y valer las prerrogativas del verdadero feminismo.

Por Víctor Chaves R.

El feminismo, como una mera expresión del lenguaje, es decir que está en el diccionario resurgió nuevamente (no es la primera vez que sucede) a la par de luchas como la defensa de la vida, de la naturaleza y del planeta en general.

De un momento a otro, estos y otros temas pasaron a ser comidilla entre muchas familias del mundo entero y luego fueron asuntos que trascendieron estas y otras puertas hasta convertirse en símbolos de movimientos sociales, políticos y de luchas, prácticamente globales.

Es indudable que el devenir del nuevo milenio con todo y sus dificultades, también ha provisto al mundo de nuevos y  prácticos accesorios para emprender una alocada carrera por el poder que hoy brindan las comunicaciones, como se había predicho desde hace mucho tiempo.

En eso anárquico escenario, los movimientos feministas, animalistas y similares también encontraron espacio para la difusión, la promoción y por supuesto para el crecimiento y el surgimiento de nuevas formas de liderazgo y muchas propuestas cargadas de todo.

En el caso específico del feminismo se abrieron las puertas hacia una gran discusión que iba muchos más allá de las búsquedas de orígenes de las razones que llevaron a las mujeres a sometimiento multi milenario, sin derecho a una reparación digna. Ni siquiera a una disculpa. No. Para estos solo había un culpable, un enemigo al que no había solo que derrotar, sino someter y hacerle pagar por tanta ignominia.

Otros movimientos asumieron que el hombre de hoy es un producto, un esperpento que contiene en sus genes toda la mierda que el macho defecó desde que el mundo es mundo, encima de la mujer, y por ello hay que darle duro: penas letales, para los violadores, cadena perpetua para los asesinos y maltratadores; cárcel para el padre que no cumple; escarmiento público para patrón abusivo, etc etc.

Prácticamente no hay espacio para la moderación y eso al parecer es lo justo. No hablamos de  dictadores de una década; de reyes o emperadores que se perpetuaron en el poder y lo transmitieron a sus hijos generaciones y generaciones. Todo eso se queda corto frente a lo que ha sido el martirio de la mujer. Busquen en la biblia, en las grandes obras de la cultura romana, griega o hindú y en donde sea, siempre se hallarán testimonios que ratifiquen que aunque hubo grandes mujeres, guerreras, emperatrices, políticas, deportistas y lo que sea, el peso del pie y la bota del hombre siempre ha estado sobre el de la mujer.

El 8 de marzo y las luchas de género

109 años después de la muerte de centenares de mujeres en una fábrica textil en Nueva York, achicharradas por el fuego o asfixiadas por los gases que provocó un voraz incendio., y que llevó a fijar la fecha del 8 de marzo para cada conmemorar este suceso, la mujer se encuentra enfrascada en las mimas luchas que tiene que ver con el respeto de sus derechos , la igualdad en el trato que reciben, tal como los hombres lo hacen en el lugar de trabajo, de estudio y hasta en el propio hogar, etc, pero con distintas herramientas.

Las comunicaciones, por supuesto han facilitado la globalización de las luchas. Las movilizaciones femeninas en Europa, la promoción de actitudes de relación interpersonal entre hombres y mujeres en Estados Unidos y muchos otros sucesos, terminaron por contagiar al resto de Las mujeres en prácticamente el mundo entero.

Se logran conquistas; se obtienen éxitos, pero casi siempre tienen que recordar que se enfrentan nada menos que al hombre, el principal depredador del mundo y por ello han tenido también que tristes derrotas y ver repetir en sus congéneres actos de humillación similares a los de hace siglos.

Por eso los movimientos feministas saben que no se pueden bajar los  y que se debe seguir peleando. Sin radicalismos, sin ambigüedades, pero sin perder la certeza de que el machismo y todas su actitudes aberrantes, es un  bastión de los modelos neocapitalistas y neoliberales. Es una forma de someter a los más débiles y vulnerables, según sus puntos de vista.

La equivocación histórica del macho ha sido garrafal. Y lo es más la inclinación a negarlo y a permanecer como el mismo miserable que tuvo que desempeñar el rol más repugnante del mundo. Pero se han chocado con un gran muro que ahora es más sólido, porque hay nuevos liderazgos, más participación, mucha fortaleza y un deseo inclaudicable de, esta vez sí, por fin, alcanzar todos los propósitos. Por el bien de la vida, que así sea.


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