Nariño y las relaciones que se esperan con el gobierno central. Ni tanto que queme al santo…

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Jhon Rojas, gobernador de Nariño. (Foto Google).

… Ni tan poco que no lo alumbre. Jhon Rojas, el nuevo gobernador de Nariño, deberá manejar con pinzas de cirugía las relaciones con las diferentes carteras y con el propio mandatario, Iván Duque. Está claro, que no se puede regalar el departamento a cambio de moneditas y contentillos.

Víctor Chaves R. #ReporteroNomada

Una de las primeras reflexiones que vienen a la cabeza en el primer día del nuevo año, tiene que ver con el tipo de relación que nuestros gobernantes regionales y locales deberán sostener con el gobierno central, es decir, con el presidente Iván Duque y su equipo cercano.

Para nadie es un secreto que en las últimas administraciones departamentales se ha sufrido una evidente desconexión con los presidentes Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos e Iván Duque, aunque cada mandatario manejó este asunto a su manera. Por decir un ejemplo, Raúl Delgado tuvo muy buenas migas con Santos y eso le permitió ser fluido y eficiente en su tarea como gestor de recursos e iniciativas en favor del suroccidente del país.

No sucedió lo mismo con el saliente Camilo Romero, quien de entrada dejó en evidencia que esgrimiría con fuerza  los argumentos que más lo alejaban del gobierno nacional, con temas como el de la fumigación con glifosato de los cultivos de uso ilícito, la solución militar a cada hecho de conflicto social que se presentaba en la región o el de la liquidación del Esmad, paras citar algunos.

Esas posturas le dejaron algunos réditos a nivel popular y mediático, que han proyectado su imagen a nivel nacional, calando entre la gente joven, defensores del medio ambiente y promotores de acciones de paz, entre otros. Eso es innegable. Pero frente al ejecutivo nacional, el resultado fue el contrario, con efectos que hoy son evidentes.

Prácticamente Romero no tuvo amigos en el gobierno, ni en el de Santos, ni en el de Duque. Sus relaciones fueron siempre en medio de calenturas, sobresaltos y desavenencias. Él los ignoró y ellos ignoraron a Nariño, lo dejaron sometido a su suerte, sin que se viera nunca un cambio de actitud de ninguna de las partes.

Las evidentes dificultades que exhibió la administración saliente en la preparación de proyectos de inversión social para participar en las convocatorias por regalías, por ejemplo, le facilitaron al gobierno nacional la intención de no invertir en el suroccidente colombiano, aún pese a tener la certeza de que muchas personas habitantes de estos territorios, pagarían el precio de una mala relación, que es ante todo, demagógica, populista y de muy bajo nivel.

Lo que se espera de Jhon Rojas

La comunidad espera que esta situación cambie por el bien del Departamento. Que se entablen relaciones respetuosas, que permitan un acercamiento real y sincero a la problemática que más agobia a la región.

Desde la campaña parece estar claro que el nuevo gobernador trabajará en este sentido. Que ya tiene algunos amigos en posiciones importantes dentro del gobierno de Iván Duque y que sin duda se propiciarán nuevas condiciones para que se mire desde Bogotá hacia este territorio con la seria intención de hacer llegar el bienestar social que tanto tiempo se lleva esperando.

Iniciativas de vieja data que deberían brindar desarrollo, bienestar y que generarían empleo formal, directo a indirecto, siguen reposando en los principales municipios y a lo largo de las carreteras que nunca se construyeron o que tampoco se culminaron. Ahora se espera que esa suerte cambie.

Pero también, la región debe recuperar su potencial agropecuario y aprovechar al máximo su situación de frontera terrestre y marítima, que es algo que hasta ahora nunca ha acontecido, ni siquiera para aprovechar las condiciones que en este momento ofrece el precio del dólar. Sobre todos estos temas se esperan gestiones positivas de parte de la nueva administración.

Todo esto, sobre el papel, luce muy bien, pues es lo que se debe hacer. Pero ahora la pregunta es ¿A qué precio?  ¿Qué monto debemos pagar nosotros para lograr el favor del gobierno nacional?

Sin duda que temas como la fumigación aérea de cultivos de uso ilícito y algunos megaproyectos de fuerte impacto ambiental, se convertirán en el termómetro de las relaciones con Iván Duque y su equipo. Pero por encima de todo esto aparece el cumplimiento de los acuerdos de paz, especialmente de los puntos que tocan directamente a las víctimas de más de 5 décadas de guerra.

Para las comunidades más vulnerables de Nariño, Cauca y Putumayo es perentorio que se desarrollen e implemente los puntos de lo pactado con la guerrilla de las Farc que les den alguna esperanza de cambio a los campesinos, indígenas, afros y colonos.

Los temas de tierra, de desarrollo rural y demás están aún por tratarse y para muchos de nuestros hermanos, serán los factores que determinen el tipo de relación que tengan nuestros gobernantes regionales con el mando central. Una tarea que está por verificarse y hacerle seguimiento. Pero estaremos pendientes.


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