Víctor Chaves, una huella en el sendero de la paz

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Más de cuatro años tardó el periodista Víctor Chaves Rodríguez, el Reportero Nómada, dibujando esta ruta del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc que se recorre en los territorios en donde la inequidad y la guerra fueron actos cotidiano durante décadas y por lo mismo el anhelo de paz, que parecía indeleble al comienzo, poco a poco se fue resquebrajando.
A finales de 2018 el periodista Víctor Chaves R, conocido como El Reportero Nómada, emite una de sus notas habituales desde los territorios que son escenario histórico del conflicto armado colombiano, en esta oportunidad a orillas del río Mira, en zona rural del municipio de Tumaco.

Link: https://www.facebook.com/viccha2000/videos/t.699106164/10156582048271165/?type=2&video_source=user_video_tab

Navegando un sueño

El día en que empezaron a dialogar por primera vez los voceros de la guerrilla de las Farc con delegados del gobierno de Juan Manuel Santos, por allá a mediados de 2011, Chaves había dado por concluida  su fase de “cargaladrillos” es decir dejar de  trabajar en medios de comunicación nacionales o regionales como miembro del equipo de redacción, así sea en un cargo de liderazgo, conducción o mando.

Cerca de 3 décadas, a esas alturas, al servicio de un modelo periodístico absolutamente institucional, oficialista y muchas veces manipulador de la agenda noticiosa para favorecer intereses políticos o empresariales, agotan a cualquiera que haya llegado a trabajar a los grandes periódicos, emisoras o canales por la necesidad de un salario y por qué negarlo, atraído por la posibilidad de codearse con “gente importante”. Pero lo segundo es algo que se te pasa muy ponto, sobre todo porque tedas cuenta de que lo de “importante”, puede ser tan grande como lo deshonesto, lo incapaz o lo corrupto. Y entonces todo se va al suelo. Pero como lo primero no cambia, entonces todo se trata de aguantar, de resistir desde adentro al hecho de hacer algo en lo que no crees. Es más, que detestas y rechazas por oscuro y fraudulento.

A Víctor le duró unos 25 años este periodo de puro aguante. Más de ahí, ya no pudo, comenzó a renegar de su oficio; a sentir asco de la que había sido su profesión  y sobre todo a darse cuenta de que su vida no podía ser más insulsa, que su rol había sido hasta ese momento demasiado simple y poco acertada pues sus decisiones lo habían sumergido en ese mundo a cambio de nada. Ni siquiera de un buen sueldo.

Fue entonces cuando comenzó a cocinar en su cabeza la necesidad de involucrarse en una tarea que a través de las comunicaciones trascendiera socialmente. Que impactara en las comunidades para bien. Es decir que cumpliera un rol de gran compromiso.

Llegó a la conclusión de que su camino era el de aportar a la paz de Colombia. Finalmente se trataba de algo en lo que había creído toda la vida y  ahora estaba decidido a luchar de verdad por esa causa, que no era nada fácil. Irónicamente su trabajo en los grandes medios, brindaría ahora no solo la capacidad y la experiencia para sacar adelante este cometido, sino la certeza de saber con quién o con quiénes se estarían enfrentando.

Pero si de algo estaba seguro en ese momento era que esa tarea no la iba a desarrollar a través de los medios tradicionales de comunicación, pues ninguno le permitiría utilizar sus micrófonos o sus cámaras para promover abiertamente la defensa de la construcción de una paz sólida, digna, justa y equitativa en este país.

Así que comenzó a hacer seguimiento de las nuevas opciones que brindaba la electrónica y los espacios virtuales, como las plataformas web, los blogs y las redes sociales, entre otros.

De la misma manera empezó a diseñar una estrategia para ejecutar su proyecto de trascender más allá de las páginas de un periódico, que tenía que incluir, indudablemente, trabajar muy de cerca de las Farc – ep, la organización armada con más de 5 décadas de guerra contra el modelo político imperante en el país desde mucho tiempo atrás.

Las sensaciones y las reacciones de las propias comunidades que han sido actores y víctimas del Conflicto Social y Armado colombiano, a la par  de las negociaciones en Cuba, la suscripción de los acuerdos y el proceso de implementación de los mismos, se convirtió de un momento a otro en la obsesión del periodista, porque comprendió que solo involucrándose de esta manera podría sentir por fin que la profesión y el camino que escogió para su vida, tenía una justificación social, mucho más allá de las situaciones particulares.

Por supuesto, todo esto tuvo un comienzo, una fase previa de documentación básica y de tratar de establecer los primeros contactos con las comunidades campesinas, indígenas, afro y sobre todo con la comandancia  de los frentes guerrilleros que operaban en territorio nariñense.

Fueron necesarios varios intentos antes de que se pudiese concretar el primer contacto: prácticamente durante todo el año 2015, el periodista estuvo buscando que los líderes y los combatientes de ese entonces accedieran a recibirlo y a escuchar sus propuestas y pretensiones.

Su sueño comenzó a hacerse realidad en febrero de 2016, cuando se fijó una fecha tentativa para una primera cita y comenzó a navegar por las aguas del río Patía hacia la experiencia que finalmente tendría la oportunidad vivir para contársela a todo el mundo, como un aporte no solo a la memoria de esa parte de país, sino a la verificación, análisis y discusión de este proceso, que en teoría ha sido aplaudido y criticado por muchos, casi siempre con intereses y fines políticos, pero que sobre el terreno de las realidades, apenas se sabe lo que algunos corresponsales y enviados especiales han registrado para sus audiencias como asuntos de coyuntura.

Vídeo de El Reportero Nómada desde la Hoz de Minamá espacio natural emblemático de la historia de Colombia, enclavado en el corazón del conflicto armado en el suroccidente del País.

El autor. Víctor Chaves R. El Reportero Nómada


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